La provincia de A Coruña es sinónimo de sendas de peregrinos, frailes, feriantes y arrieros, y de paisajes mágicos. Monumentos, monasterios, playas y tradiciones dan ese algo especial a estas tierras.
Nombrar A Coruña es nombrar Santiago de Compostela, su camino y la belleza que lo rodea. En realidad el Camino se divide en etapas, cada una con su nombre y sus extraordinarias vistas.
En el recorrido por el Camino Asturiano que pasa por Vilasantar encontramos el monasterio de Sobrado dos Monxes. Luego de admirar la capilla en Dormeá, los pazos de Boimorto, llegamos a O Pino.
En el Camino Francés encontramos gran cantidad de monumentos megalíticos, pintorescas aldeas: Leboreiro y Furelos y diversos restos arqueológicos. Se destacan la iglesia de San Antolín de Toques y el románico de Pezobre.
Los Caminos de Portugal, luego de cruzar el río Ulla por Vedra y Boqueixón, entran en Compostela por la Colegiata de Santa María del Sar.
Ya cerca de Santiago de Compostela y luego de pasar por los pazos de Arretén, la Ermida, Bastabales y Ortoño nos encontramos con el monasterio de Toxosoutos de Lousame. En Santiago de Compostela iglesias, monasterios, conventos de clausura y su extraordinaria catedral conviven con la modernidad.
La ciudad de La Coruña tiene un símbolo, el faro romano de Hércules, que también lo es de Galicia. A Coruña es una ciudad llena de historia cuyos orígenes se pueden conocer en el Museo Arqueológico de San Antón, una extraordinaria fortaleza del siglo XVI. La llamada Ciudad Vieja, la capilla de la Virgen del Rosario en la iglesia barroca de los Dominicos, la plaza de las Bárbaras son algunos de los pintorescos sitios para visitar en A Coruña.
Pero no sólo historia encontramos en esta bella ciudad. Ir de "tapas" o de "tapeo" por las calles de los Vinos, Franja, Galera, Estrella, disfrutar del paseo marítimo o la Marina y sus restaurantes, es otra forma de conocerla.
Desde A Coruña hasta Oleiros, pasando por las playas de Santa Cristina y Bastiagueiro, cruzamos quintas, pazos, la playa y faro de Mera y llegamos a Lorbé donde se pueden saborear exquisitos mejillones. Cerca de allí se encuentra el Pazo de Meirás con la Torre de la Quimera de Pedro Bazán, lugar de veraneo de Franco.
Seguimos avanzando y nos encontramos con la playa de Gandarío y Bergondo y el monasterio románico de San Salvador. Al llegar a Betanzos no se puede dejar de visitar el Museo das Mariñas. También se debe recorrer la acrópolis plagada de iglesias como la de Santa maría de Azogue, San Francisco -del siglo XII-XIV-, tumbas de nobles y comerciantes, entre las que se encuentra la de Fernán Pérez de Andrade, "o Bo", considerada la más bella de Galicia.
Tiendas y mesones en los que se puede saborear una típica tortilla y ese vino especial, se descubren a lo largo de estrechas rúas empedradas.
Extraordinarias playas nos sorprenderán en Miño.
Recorriendo los caminos de la provincia de A Coruña el viajero puede detenerse a admirar iglesias románicas y pre-románicas. Cerca de Coirós se encuentra el monte sagrado de A Espenuca con la iglesia románica de Santa Aia. Al pasar por Oza dos Ríos vemos la iglesia de Cinés y el monasterio de Bandoxa, donde en septiembre se celebra una típica romería.
Los bosques de eucaliptos de Cesuras saben de las tradiciones gallegas, relacionadas con los míticos "mouros". Ya más lejos de la costa, en Culleredo, se encuentra el monte Xalo que se caracteriza por sus grandes peñascos. Estas tierras también están colmadas de iglesias románicas.
Otros puntos de interés son la cascada de Portosiños y la "Pedra Longa" de ancestrales cultos y el magnífico dolmen de Cabaleiros.
Los amantes de la pesca tienen en el Dubra excelentes cotos de pesca y quienes gozan la naturaleza no pueden perderse un paseo por el bosque de Cernadas.
La provincia de A Coruña merece ser visitada con tiempo suficiente como para poder admirar y disfrutar su bella geografía plagada de historia.