Ubicada en el Alto Pirineo de Huesca en la Comarca del Sobrarbe, la Villa Medieval de Ainsa te invita a disfrutar de una estancia inolvidable gracias a sus numerosas propuestas. Una de las características que la convierte en un destino turístico de máxima relevancia es su privilegiado emplazamiento entre Francia, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, como así también la corta distancia que la separa de bellísimos lugares como la Sierra de Guara y el Valle de Benasque.
Dividida en dos núcleos totalmente diferentes, la ciudad de Ainsa ofrece una zona comercial y moderna anclada alrededor del cruce de carreteras y por otro, un emblemático casco antiguo medieval declarado monumento artístico-histórico en el cual se destacan las murallas que lo rodean, las callejuelas, plaza y placetas que reflejan su singular e impactante estilo.
Si bien la riqueza edilicia del casco viejo resulta deslumbrante a primera vista, surge la necesidad de detenerse en algunos de los principales monumentos para ofrecer una información más detallada acerca de cada uno de ellos. El Castillo de Ainsa por ejemplo, con una dimensión similar a la del resto del pueblo, fue construido entre los siglos XVI y XVII. Aunque el recinto se encuentra hoy en período de restauración, todavía mantiene las magníficas murallas y torreones cuadrangulares en sus ángulos. Actualmente funciona allí el Centro de Interpretación de la Fauna
Pirenaica, a través del cual pueden apreciarse interesantes exposiciones y tener acceso a una
sala de congresos equipada para la celebración de variadas actividades.
Otro de los sitios que merece ser visitado es La Colegiata. Una iglesia parroquial que finalizó su construcción en el siglo XII consiguiendo su consagración en el año 1181 y considerada, en este momento, uno de los templos preponderantes de la comarca. La Plaza de Ainsa es, sin dudas, un lugar de gran atractivo histórico ya que en el pasado sirvió de escenario al antiguo mercado de la villa. Por ser quizás la única que conserva todas sus construcciones originales, quedó establecida en la actualidad como la plaza medieval más bella de España.
Además, durante los días de feria esta maravillosa plaza, llena de ruidos alegres y brillantes colores, recupera su auténtico sentido y le permite a sus visitantes remontarse a épocas pasadas.
Merece una especial atención el entorno natural que envuelve a este precioso pueblo pirenaico y sus recónditos lugares. No puedes permanecer en Ainsa sin descubrir el exotismo y belleza que irradian los distintos parajes. Entre ellos se destacan el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, el Cañón de Añisclo, los Miradores de Revilla, el Valle de Pineta y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, separado de la ciudad de Ainsa por solo 50 kilómetros.
Sin dudas, la ubicación de la Villa resulta absolutamente privilegiada para la práctica de distintas actividades deportivas, permitiéndote además disfrutar de la tranquilidad en medio de un auténtico oasis.
Los espectáculos culturales ocupan también un lugar importante en el territorio de Ainsa. Año tras año y en fechas señaladas se realizan fiestas tradicionales como La Morisma, que consiste en una representación de un drama histórico que se fue transmitiendo de generación a generación y que cuenta cómo sucedió la conquista de Ainsa. Por otro lado, la celebración de los festivales
internacionales del Castillo de Ainsa y la Expoferia del Sobrarbe en la que se reúnen numerosos establecimientos y entidades para dar a conocer información sobre distintas comarcas y valles, son maravillosas expresiones del arte y la cultura que te invitan a participar de eventos únicos.
Luego de adentrarte en los pormenores de esta maravillosa ciudad, ¿qué esperas para reservar tu hotel en Ainsa y comenzar a disfrutar el sueño de conocer otros horizontes que te permitan descubrir nuevas y extraordinarias sensaciones?