En Portugal, un privilegiado destino europeo con una sorprendente serenidad, te está esperando una Región: Alentejo. Vastos campos de trigo, olivos, viñedos, una tierra roja salpicada de pintorescos pueblos blancos, playas y la siempre presente huella de las civilizaciones antiguas que le dieron origen.
Alentejo, “alem do Tejo” o “tras el Tajo”, que es precisamente desde donde se extiende esta región, comprende los distritos de Portalegre, Évora y Beja. Limita
al norte con la Región Centro y Lisboa, al sur con el Algarve, al este
con España y al oeste con el Océano Atlántico.
Aquí puedes encontrar de
todo: existen grandes extensiones de un árbol que tiene mucho que ver
con la historia de Alentejo, el alcornoque o “sobreiro”, árbol
del que se extrae el corcho y del cual Portugal es el primer productor
mundial. También importantes canteras de donde se extrae la mayor
cantidad de mármol que se emplea en el país.
La Región de Alentejo se divide en Alto Alentejo (Norte) y Bajo Alentejo (Sur). El
conjunto constituye una extensa planicie dorada con costas bañadas por
el Océano Atlántico, con playas abiertas o escondidas entre acantilados.
Évora es la ciudad más importante del Alto Alentejo, declarada
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO atesorando sus más de 2000
años de historia. Un pueblo tranquilo con interesantes monumentos para
conocer. Templos, barrios, palacios y mansiones del siglo XVI que se
hallan en perfecto estado de conservación.
El Templo Romano de Évora, el Convento dos Lóios, situados en el centro del casco viejo son estupendos ejemplos del llamado arte luso-mudéjar. El Museo Municipal con una importante exposición de pintura portuguesa; la Ermida de Sao Bras, Igreja de Graça y la tenebrosa Capela dos Ossos. Yendo hacia el norte está la Antiga Universidade y también la zona más animada de la ciudad.
Monsaraz
es un pueblo enclavado en una gran altura, lo que te permite tener una
increíble vista de las planicies alentejanas y las costas del río Guadiana. Aquí se destacan la Torre do Menagem y los gigantescos menhires, Outeiro y Bulhoa.
Elvas está
situada en lo alto de un monte con sus murallas y fuertes del siglo
XIII que se conservan en perfecto estado. Otra muestra arquitectónica
de envergadura que hallarás aquí es el Aqueducto da Amoreira, tiene una extensión de 17 kilómetros.
Portalegre, otro distrito del Alto Alentejo, se recuesta lánguidamente sobre las Sierras de Sao Mamede y su enorme variedad en flora y fauna la
convierten en un inevitable punto de admiración de la conservación del
patrimonio natural. Recorriendo sus calles rodeadas de las típicas
construcciones pintadas de blanco, podrás ver sus bellezas históricas: Sé Catedral, templo consagrado a Nosa
Senhora da Asunçao, Casa Museo José Régio, Castelo Centro
Interpretativo da Cidade, Museo de Tapices Guy Fino, Solares
Setecentistas o el Monasterio de San Bernardo.
El Parque Natural del sudoeste es el mejor exponente de la belleza de las playas de Alentejo. Porto Covo, pueblo
de casas bajas y una cálida playa. Tiene un pequeño puerto donde verás
anclados coloridos barquitos y si viajas en alguno de ellos podrás
conocer la Isla de Pessegueiro, donde quedan vestigios, tanto
en este curioso islote como en el continente, de los fortines con los
que el Rey Felipe II pretendía unirlos.
Vila Nova de Milfontes, en
la desembocadura del río Mira, es un reconocido balneario donde puedes
optar por las playas del mar o del río y también hacer un viaje en
canoa por sus márgenes.
Si buscas un lugar con algo de intimidad tienes que ir a Zambujeira, protegida por bellos acantilados y senderos circundantes, por los que puedes llegar a la Fuente de los Amores.
La cocina alentejana es rica, creativa e imaginativa. Plato típico y obligado es la sopa de cazón siempre
con pan, que también acompaña al cerdo, al cordero o la sencilla
“açorda”. En el litoral los pescados y mariscos cobran importancia por
su sabor particular debido a la afamada calidad que ostentan.
Cualquiera de estos platos acompáñalos con un buen vino de la Región de Alentejo, que produce vinos de excelente y reconocida calidad. Es más, si puedes resérvate un tiempo para concretar un recorrido por la Ruta de los Vinos de Alentejo, te sorprenderá.
Los
tesoros naturales y biológicos, una cultura popular fascinante,
paisajes magníficos y bellas playas, su historia y su arquitectura, un
ambiente acogedor e ideal para prácticas al aire libre, buenos
restaurantes y excelente y variada hotelería hacen que la Región de Alentejo sea una de las mayores riquezas de turismo en Portugal. Solo resta que lo compruebes en tu próxima visita.
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