Ubicada en la confluencia de los
principales centros europeos, pero sumamente fiel a sus tradiciones, Alsacia se extiende a lo largo del río Rin,
ofreciendo preciosos paisajes y lugares
para recorrer. Esta región francesa limita
con Alemania, Suiza y Bélgica, y ha sido motivo de disputa entre estos países
a lo largo del siglo XIX y XX.
En Alsacia encontrarás un clima semicontinental con duros inviernos y fuertes veranos. Asimismo,
te maravillarás con los preciosos
entornos naturales, como la Selva
Negra, los montes de Jura y el
precioso conjunto montañoso de los
Volgos. En estos lugares se pueden realizar distintos deportes invernales, así como disfrutar de una relajante estadía en
un hotel rural.
No te puedes perder
en la frontera de Alemania y Suiza preciosos
parques naturales, con frondosos bosques,
viñedos, valles y montañas. Gracias a su clima caluroso y seco, en Alsacia
se cultivan siete cepas diferentes. No dudes en realizar la fascinante ruta del vino, a lo largo de 170 kilómetros, con
preciosos paisajes y poblados.
Por otro lado, en Alsacia se
encuentran bellas ciudades y poblados,
con una arquitectura y arte alucinante. Podrás maravillarte con pueblos medievales, renacentistas y góticos, con un pleno
desarrollo de servicios e infraestructura, pero fiel a su privilegiado
patrimonio. Los primeros esbozos de población
en Alsacia se remontan a la
prehistoria. A partir del 1500 a.C., la
región fue poblada por los celtas, hasta la llegada de los romanos, de la mano de Julio César. Hoy podrás apreciar interesantes ruinas como fortificaciones y
campos de batalla.
Por el siglo V,
este territorio es tomado por los
alemanes, generando una amalgama cultural, que hoy se puede apreciar a
través del dialecto alsaciano. Es en
el medioevo cuando se construye una gran
cantidad de castillos y fortificaciones en los puntos más altos de los Volgos. Es aquí donde se encuentra el mítico castillo de Haut-Koenigsbourg.
La capital
de Alsacia es la ciudad de Estrasburgo,
que ofrece un sinnúmero de actividades y
paseos. Estrasburg se caracteriza por ser una metrópolis de intercambio y por contar con un interesante conjunto histórico-artístico.
Es por ello que ha sido declarada Patrimonio
de la Humanidad por la UNESCO.
La ciudad
de Colmar es ideal para los amantes del vino y del buen vivir, ya que aquí
se encuentran los mejores viñedos. Hacia
la frontera con Suiza, la ciudad de Mulhouse es la capital de los museos.
Un momento ideal para
conocer Alsacia es para los festejos de
San Nicolás, el 6 de diciembre. Aquí se preparan, tradicionalmente, una variedad de galletitas, panes artesanales y
los famosos brédalas.
La gastronomía local de Alsacia cuenta con algunos
matices de la cocina germánica. Es muy popular la carne de cerdo y algunos pescados
de río. El foie gras, los caracoles, los espárragos, la miel y la crema son delicias que no puedes dejar de
probar. Otro sello particular de esta cocina es el famoso chucrut. A la hora de ordenar, no dudes en probar el backeoffe y las tartas flambeadas.
Los panificados también son un verdadero
manjar. No dejes de probar los deliciosos
Kugelhof, los panes con especias
y los brédalas. Todos estos manjares
deben ser acompañados por los exquisitos
vinos regionales.
¡Ven y maravíllate con la gastronomía, los paisajes y la cultura de esta bella región de Francia! Reserva ahora tu hotel en Alsacia.