En el
mismo momento en el que arribes a Altea serás consciente de haber conocido el paraíso
en vida. La hermosa ciudad de Altea
pertenece a la Comunidad Valenciana, está enclavada en la provincia de Alicante
a orillas de un apacible Mediterráneo. Es uno de
los enclaves turísticos más requeridos por personas de todas las latitudes
europeas. Incluso, su resplandor es tal que se la ha llamado el “refugio de los artistas”, ya que
muchos hombres de distintos campos de la cultura (música, literatura, etc.) han
elegido Altea para pasar sus vacaciones o el resto de sus vidas. Por otra
parte muchos jóvenes se acercan hasta la famosa
facultad de Bellas Artes Miguel Hernández para perfeccionar sus técnicas,
ya que es una de las más importantes de la península.
Para
aquellos que vengan por primera vez debemos mencionar que tendrán la
posibilidad de degustar muy buenas comidas
en los distintos restaurantes y pizzerías de Altea. Hay cocinas de todos los lugares del mundo
pero siempre especializándose en los platos de mar por ser tradicionalmente un pueblo pesquero. De hecho en la parte antigua de Altea podrás disfrutar de unos
platillos deliciosos y conocer las casas blancas de tejas coloradas por los
empedrados descendentes hasta el mar.
En esta
ciudad de ensueños encontrarás desde bellas playas hasta un frondoso patrimonio cultural. Es una visita obligada la hermosa iglesia de Nuestra Señora del Consuelo,
con dos imponentes cúpulas que se ven desde todos los puntos de Altea para
imprimir una de las postales más conocidas que tú tendrás en vivo y en directo.
Justamente es ideal para conocerla luego de una excelente comida en uno de los restaurantes
que mencionamos anteriormente del pueblo antiguo, donde te asombrarás con la gran cantidad de miradores que se
yerguen desde la colina y ofrece una visión global imperdible.
Otro de los
monumentos que merece una visita es la Torre
de la Galera que fue declarada Bien
de Interés Cultural, una hermosa construcción cercana a la otra torre antiguamente adherida a la muralla del casco antiguo, la de Bellaguarda, que hoy en día sólo
custodia una diáfana plaza. Siempre es un buen consejo acercarse hasta el Palau Altea, un edificio insigne convertido
en centro cultural y lugar de congresos donde se llevan adelante conciertos y
obras de teatro.
Con
respecto a la vida del sol y la arena, en esta ciudad encontrarás unas playas de
lujo, ya que Altea verdaderamente es una
de las joyas de la Costa Blanca. Seis kilómetros de margen dividen suelo de
agua entre acantilados y llanos arenosos que suelen ser muy concurridos por los
turistas.
Entre las mejores playas se encuentran: la Olla, que posee frente a sus narices un islote precioso llamado Illeta;
Cap Negret, uno de los parajes más
indicados para el descanso por ser una de las menos concurridas; el Mascarat, que tiene uno de los mejores
puertos deportivos de la ciudad, el Campomanes; del casco urbano se desprende la playa más
visitada, La Roda; la última, y no
por ello la menos bella, es Cap Blanch,
famosa por su enorme extensión. Todas ellas son realmente fantásticas y al ser
transitadas todo el año por tantas personas de toda España ofrecen una gran
cantidad de actividades y deportes acuáticos.
Si bien
todos los momentos del año son ideales para visitar la ciudad de Altea, hay algunos momentos que están íntimamente
ligados a las prácticas y tradiciones de quienes han vivido aquí por
generaciones. Así, las calles de Altea se llenan de vida y de color en febrero, por ejemplo, cuando se
celebran las fiestas de Mig Any por el
patrono San Blas, la fiesta de moros y cristiano. Con el tradicional
castillo de fuegos artificiales todos
los agostos el cielo se enciende para San
Lorenzo.
No
caben dudas de que Altea es una ciudad inolvidable. Reserva hoy mismo tu hotel en Altea y ven a disfrutarla.