Andorra la Vella, capital del principado de Andorra, se encuentra en el corazón de un hermoso y fértil valle y rodeada de imponentes montañas como el Pico de Can Ramonet y la sierra de Enclar. Es una ciudad de contrastes entre sus orígenes medievales y la modernidad de nuestros días.
Como testigo de épocas pasadas queda en Andorra la Vella, entre otras, la Casa de la Vall. Esta casa-fuerte que perteneció a la familia Busquets data del siglo XVI. En 1702 pasó a manos del Consejo de los Valles y hoy es sede del Parlamento Andorrano. A pesar de haber sido restaurada conserva su estilo arquitectónico medieval destacándose la Sala del Consell General, la sala-museo y la cocina típica. Una pila bautismal procedente de la iglesia de Sant Juliá de Lória, una cruz de término de La Massana y el palomar de la torre, se conservan aún en los jardines de la Casa. Esculturas conmemorativas como la dedicada a la Nueva Reforma de 1866, obra de Josep Viladomat; la del séptimo centenario de la firma del primer Pariatge, obra del escultor italiano Luigi Terruggi y la de Emili Armengol, como testigo de la proclamación de la Constitución en el año 1993, son algunas de las esculturas expuestas en la Casa de la Vall.
Otro edificio con historia en la ciudad de Andorra la Vella es la iglesia parroquial de San Esteban o Sant Esteve, de la que aún se conserva una parte del templo románico original. Entre las modificaciones más importantes que se le han hecho podemos nombrar la remodelación del campanario y de la entrada lateral actual que fuera obra del arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch. La iglesia de Santa Coloma con su campanario circular es otra de las joyas arquitectónicas de Andorra la Vella.
Dentro de las curiosidades con que cuenta esta la ciudad de Andorra la Vella cabe destacar una obra muy particular. Un robot hecho con piezas de bronce, obra del belga Paul van Hoeydonk, que se encuentra en el interior del edificio de Prada Casadet.
Andorra la Vella es, además de una bellísima ciudad enclavada en un entorno natural de maravillosos paisajes de montaña con picos nevados y fértiles valles, una ciudad ideal para comprar absolutamente de todo. Goza de un régimen impositivo muy peculiar, casi no se pagan impuestos por lo que se pueden adquirir perfumes, ropas de diseñador, artículos de fotografía, óptica, tabaco y hasta licores y vinos, a precios más que convenientes. La Avinguda de Meritxell es la avenida principal de Andorra la Vella donde se dan cita las mejores boutiques, joyerías, restaurantes, bares y hoteles. A lo largo de esta bulliciosa arteria andorrana se concentra el comercio y turismo de los rincones más apartados del planeta.
Durante el invierno, Andorra la Vella se ve colmada de turistas ávidos por el deporte blanco: el ski. Con más de 290 kilómetros de pistas de esquí repartidos entre las cinco estaciones invernales con que cuenta el principado, todas sus ciudades, incluyendo Andorra la Vella, se visten de fiesta.
Andorra la Vella, sus gentes de montaña amigables y tranquilas y sus paisajes de inigualable belleza invitan al relax, al descanso y al ocio absoluto. Pasear por sus callejuelas y coquetas plazas y levantar la vista para contemplar las imponentes montañas con nieves eternas que la circundan llenan al alma de una exquisita sensación de paz y alegría.
Disfruta de esta enriquecedora experiencia, vive el silencio y la naturaleza, conoce su historia. Reserva ya un hotel en esta magnífica ciudad de montaña, no te arrepentirás.