Si decides visitar Arcos de la Frontera te recomiendo vacíes tu maleta de impaciencia y apuros. Arcos de la Frontera es una ciudad que merece ser visitada con tranquilidad, paciencia y mucho tiempo, para que todo lo que de aquí puedas llevarte te sirva de sereno remanso durante mucho tiempo, aún después de haberla abandonado.
En España, al noreste de la provincia de Cádiz, la localidad de Arcos de la Frontera se destaca majestuosa sobre la ladera de un cerro, a orillas del río Guadalete, oscilando en las alturas que van de los 50 a los 195 metros sobre el nivel del mar.
Abandona el coche apenas arribes a Arcos de la Frontera y disfruta de una sosegada caminata subiendo y bajando las ondulaciones de sus estrechas calles, dejando que tu vista absorba cada centímetro de paisaje natural, monumentos, historia, fiestas y por supuesto, su gente.
El nombre de Arcos de la Frontera se debe a los fascinantes arcos que engarzan casi toda la arquitectura de su casco antiguo cuya historia se remonta a la Edad de Bronce, con vestigios que muestran la influencia de visigodos, romanos y árabes.
El casco urbano de Arcos de la Frontera, tan bien cuidado, tan bien conservado, constituye de por sí su mayor patrimonio.
El blanco conjunto de sus edificios que se destacan en lo alto del cerro y se derraman perezosamente hacia la orilla rojiza del río, constituye el mejor ejemplo para marcar el portal de los denominados Pueblos Blancos, que la completan otros dieciocho pueblos de similares características.
Puedes tener una magnífica vista de Arcos de la Frontera desde su Castillo, situado en la parte más alta de la ciudad. Bastante bien conservada, esta construcción fue hecha por los musulmanes; aunque seguramente habrás de detenerte en todos los miradores que te ofrece Arcos para mostrar su riqueza paisajística, tales como el Mirador de la Peña, Paseo de los Boliches, Calle Peña Vieja, Mirador de Abades, Mirador de San Agustín y las Torres de San Pedro y Santa María.
Arcos de la Frontera tiene uno de los cascos antiguos más bellos de España y numerosos monumentos que no debes dejar de conocer. La Basílica de Santa María del siglo XV, la Iglesia de San Pedro, el Convento de Mercedarias, el Castillo de los Duques residencia de los Reyes Taifas en la dominación musulmana, el Arco de Matrera y la Plaza alrededor de la cual se agrupa este conjunto.
Estando aquí vas a querer quedarte a vivir contemplando la belleza de la sierra y la campiña desde el mirador que cuelga sobre la gran depresión del río Guadalete.
Todo el entorno natural que rodea a Arcos de la Frontera tiene una rica población botánica y faunística. Forma parte del Paraje Natural de la Cola del Embalse de Arcos y también del Parque Natural de los Alcornocales. El Lago de Arcos es un lugar ideal para la práctica de deportes náuticos y la pesca.
Cualquiera sea la fecha que elijas para visitar Arcos de la Frontera seguramente querrás participar de alguna de sus numerosas fiestas. Los carnavales en febrero, el Toro Aleluya y la Semana Santa de marzo, la Feria de San Miguel de septiembre-octubre o el Belén Viviente en diciembre.
Largos siglos de tan variada cultura dejaron en Arcos de la Frontera entre otras cosas, un magnífico patrimonio gastronómico y gracias a ello, esto será otro de los grandes tesoros que has de llevarte cuando la visites. Su reconocida “cocina de huerta” combina una gran variedad de verduras y legumbres presentes en la “Alboronía” a base de tomates, calabaza y garbanzos o en el “Guiso Mediterráneo”, de arroz con caldo y carne vacuna o de pescado, condimentado con azafrán o pimentón. Los postres también son una bendición, la mayoría están hechos con los preceptos mahometanos y combinados con la artesanal dedicación de los conventos. Cualquier comida puedes acompañarla con algún vino de la región: blanco dulce, blanco seco o tinto de crianza, ninguno habrá de decepcionarte.
Grandes pintores, escultores, artistas y poetas han nacido o elegido Arcos de la Frontera para vivir. Luego de conocer su paisaje encantado y su caprichosa fisonomía, seguramente entenderás el porqué y tratarás de organizar un pronto regreso. No te preocupes, en la serenidad que de aquí te lleves hallarás la razón que lo justifique. Puedes comenzar ya mismo reservando tu hotel en Arcos de la Frontera.