Aquí tienes una invitación para conocer una faceta distinta de Francia y descubrir que este país no es sólo la Costa Azul o Bretaña. Decídete a abandonar las trilladas carreteras del litoral e internarte en otras, mucho más tranquilas, que te llevarán a la región de Doubs.
Por caminos que recorren paisajes de montaña y campiña habrás de llegar al sur de Doubs, casi en la frontera con Suiza, para visitar Besançon. Lejos de parecerse siquiera a las capitales europeas o de otros continentes, Besançon es una ciudad que seduce apenas arribas a ella, por la armonía de su arquitectura compuesta de piedras de colores entre grises y crema en sus casas del siglo XVI y XVII y palacetes del siglo XVIII.
La capital de la frondosa región de Franche-Comté ha comenzado, en el último tiempo, a aprovechar muy bien el potencial turístico de su patrimonio natural y cultural.
Ubicada en un sitio particularmente notable, Besançon ocupa una curva del río Doubs que circunda caprichosamente una colina. Esta estratégica posición fue la razón por la cual Julio César la eligió por su importancia defensiva en el año 58 a. de C.
Esta original geografía también fue la que sirvió para dar origen a la ciudad que, a lo largo de los siglos, se creó y desarrolló en la curva del río, también llamado “bucle” donde se conserva el casco viejo de Besançon.
En el Mont Saint Etienne, rodeado por el río, desde la época de los romanos se instalaron la mayoría de los antiguos edificios.
El río oficiaba de barrera suficiente para proteger a la ciudad. Sólo quedaba un vado donde se construyó el puente Casement, único punto de cruce para acceder a la población.
Besançon fue calificada como Ciudad de Arte e Historia desde el año 1986. Edificios antiguos y modernos conviven en perfecta armonía. También fue calificada como tercera ciudad de Francia por su calidad de vida. Con 2400 hectáreas de verde, 2000 hectáreas cubiertas de bosques, más de 120 kilómetros de senderos señalizados, hermosos parques y jardines, Besançon se convierte en un paisaje siempre cambiante, recomendado para admirar durante todas las estaciones del año.
En esta ciudad vivieron célebres personajes como los hermanos Lumière, inventores del cine, y el escritor Víctor Hugo, quien dedicó poemas a la ciudad. También otros grandes inventores, utópicos, talentosos como Fourier, Godillot o Nodier. La lista de personalidades originarias de Besançon es rica y extensa.
La Citadelle es la construcción fortificada que domina la ciudad desde lo alto y es también su elemento determinante. Creada por Vauban, el arquitecto militar de Luis XV, hoy atesora grandes obras de valor museográfico, como el Museo de Resistencia y Deportación, además de un parque zoológico, el Aquarium, el Insectiarium y el Noctarium que forman parte del Museo de Historia Natural.
El centro histórico de Besançon cuenta con una rica arquitectura que data de la época romana hasta el siglo XIX, tales como la Catedral de Saint Jean, decenas de palacios, iglesias, mansiones y varios edificios culturales.

En la actualidad, luego de un pasado que transitó pasando casi inadvertida, Besançon se ocupa y preocupa por satisfacer todos los gustos y requerimientos de sus visitantes. Su aspecto impresionante entre el río Doubs, las antiguas termas y el amplio paisaje verde hacen de Besançon un lugar delicado, íntimo, original que se destaca en una región donde dejó de estar escondido, para permitirse asomar al mundo turístico y ser valorado en todo su esplendor.
Reserva aquí tu hotel en Besançon y ven a conocer las originalidades de Francia.