La región de Borgoña
es una de las más antiguas de Francia y, sin dudas, es una de las más bonitas
también. Es clave para el viajero que una de las actividades fundamentales que
implican la economía de Borgoña es el turismo, por lo que a cada rincón que vayas serás muy bien atendido y conocerás muchos lugares
interesantes.
Borgoña se encuentra desplazada del centro hacia el Este de Francia y posee una variada geografía
que invita a recorrer espacios naturales muy hermosos.
Hay tres parques nacionales que se
encargan de hacer prevalecer la flora y la fauna de la región; uno de los
más bellos es el Parque Natural del
Morvan, un área protegida definitivamente imperdible. El turismo verde es
muy requerido por estos lados y muchas personas son afines a realizar excursiones en bicicleta o a caballo, o
simplemente a perderse un rato para contemplar algún ocaso.
Otro recorrido íntimamente vinculado con la naturaleza es la visita que puedes hacer a las ciudades del
norte de Borgoña, ya que hasta allí tendrás que montar una embarcación y surcar uno de los 1000 canales que posee Borgoña
y que dibujan el precioso aspecto de este suelo. Estas urbes son Auxerre, Fontenay y Dijon, la capital regional y un claro exponente
de la oferta principal que aquí subyace: la historia.
No olvides que en estas tierras tendrás
la posibilidad de conocer el Palacio de
los Duques hoy devenido en el museo de
Bellas Artes, donde te toparás con obras extasiantes que
sabrás reconocer. Este enorme patrimonio
histórico no sólo se encuentra en la capital, sino a lo largo y ancho de
toda la región, ya que, como hemos dicho, Borgoña es una de las zonas activas más
antiguas de Francia. De hecho ha conocido a distintos dueños a lo largo del
tiempo, como los celtas, los galos, los romanos y algunos pueblos
germánicos que vieron la oportunidad de invadir. Cada uno de ellos se ha encargado
de dejar su huella indeleble que se transfigura en un centenar de monumentos
tales como increíbles villas ducales,
grandes abadías de Roma, castillos encantados y pueblos aun más encantadores con una
fuerte introspección en su arquitectura que los transporta a tiempos remotos y
hace de sus pequeñas calles lugares más que amenos.
Las abadías más imponentes que
encontrarás en toda Europa, y de esto no caben dudas, son las de Cluny, Vézelay, Autun y Tournus, todas ellas residentes
de la región de Borgoña.
Quien no pruebe el
vino de Borgoña no podrá decir que hasta aquí llegó, por lo que te
proponemos que te aventures hasta los mismos viñedos donde la uva crece para
crear una de estas bebidas de la mejor cepa posible. Sólo tendrás que ir hasta las costas de Beaune y Nuite.
Otras ciudades dedicadas a la fabricación del néctar divino y que te recibirán con
los brazos abiertos son Chalon, Seaone y Maçon.
Grandes llanuras y algunos desniveles corresponden a este
lugar donde la policultura rige.
No te pierdas los fantásticos recorridos
posibles por el inmenso patrimonio cultural de la región de Borgoña y por las ciudades
abocadas al vino y a la gastronomía, que realmente es exquisita. Es tu oportunidad para hacer un excelente viaje que
recordarás por mucho tiempo. Reserva hoy mismo tu hotel en Borgoña.