En el noroeste de Francia, justo donde la desembocadura del río Penfeld forma la bahía de Brest, se encuentra la ciudad de Brest, en la región de la Bretaña francesa.
Brest es dueña de un grandioso pasado marítimo y militar. Durante el Imperio Romano se destacaba como una gran fortaleza de la zona. Como prueba de ello aún puedes admirar el castillo de Brest, que en el siglo XIII se convirtió en posesión de los condes de León y más tarde de los duques de Bretaña.
Con una envidiable ubicación en la parte más oeste de Francia, Brest forma parte del departamento Finisterre, el extremo del mundo antes del infinito del Atlántico, aunque en idioma bretón es “penn ar bed”, la cabeza del mundo.
Te encantará visitar Brest, una dinámica ciudad francesa llena de vida y juventud. El alegre ambiente estudiantil se respira en sus calles debido a la presencia de miles de jóvenes de todo el mundo que concurren a la prestigiosa Universidad de Bretaña Occidental. 
La ciudad de Brest cuenta además con numerosas escuelas de estudios superiores, importantes centros de investigación, el Parque Tecnológico Brest Iroise, dedicado a las actividades relacionadas con la información y comunicación; y el Ifremer, instituto dedicado al estudio de las ciencias del mar.
Aunque durante la segunda guerra mundial Brest fue prácticamente destruida y a partir de ahí vivió un largo periodo de decadencia con sus monumentos destruidos y sus instalaciones militares bombardeadas, logró superarse y convertirse en lo que es hoy, una de las tres ciudades más grandes y prósperas de la región de Bretaña.
La ciudad de Brest ocupa ambas orillas del río Penfeld y es dueña de un importante puerto natural con instalaciones aptas para recibir embarcaciones de gran calado, que de hecho llegan aquí para ser sometidas a reparaciones. Aquí se halla la sede del Centro Nacional de Explotación de los Océanos y la del Centro Oceanográfico de Bretaña.
Además, el puerto de Brest sirve como base naval y en las antiguas estaciones submarinas alemanas hoy funciona la segura y misteriosa base francesa de submarinos nucleares.
Las instalaciones industriales que se destacan en Brest se centran en las de astilleros navales, aunque también son importantes las fábricas de productos químicos, electrónicos y de alimentos.
Como en otras áreas costeras de la región de Bretaña, también en Brest se conservan características típicas de la manera de vida bretona. Las procesiones religiosas y las ceremonias del perdón, propias de la época céltica, continúan llevándose a cabo y presentan sólo una leve diferencia con las originales.
Brest, como toda la región de Bretaña, te aguarda con preciosos paisajes naturales en un ambiente impregnado de un inmenso patrimonio histórico.
No dejes de saborear esta hermosa y dinámica ciudad a través de un sabroso bocado de crêpe, dulce o salado, acompáñalo con la típica música celta que brota de alguna gaita, violín o flauta para así traer a Brest contigo en todos los sentidos.
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