Decidir un destino de viaje para estas vacaciones nunca te resultará más sencillo si lo que buscas es disfrutar de mucho sol, aguas serenas y cristalinas, mucha actividad pero que te permita escapar del ruido y aislarte cuando lo desees, contar con todas las comodidades que te aseguren una agradable estancia. Lo que necesitas es una escapada urgente a Cala Bona.
En el municipio de Son Servera al este de la gran isla de Mallorca, la mayor del Archipiélago Balear, existe un paraíso mediterráneo donde desde la superficie puedes observar el fondo marino.
Desde el aeropuerto de Palma de Mallorca, capital de la isla, solo debes desplazarte unos 65 kilómetros para llegar a Cala Bona, o también puedes elegir el tren que te acerca a 18 kilómetros de Son Servera.
Manteniendo vivo el original encanto de los viejos tiempos, Cala Bona aguarda sin apuros tu llegada para que mientras paseas despreocupadamente, dejando que el sol broncee tu rostro y la brisa marina purifique tu piel del trajín de la ciudad, observes la vida que se desarrolla como una imagen congelada en el tiempo.
Los pescadores preparando sus avíos, cosiendo sus redes, las transparentes y cristalinas olas marinas lamiendo incansablemente la costa, y un interminable azul y límpido cielo confundiéndose con el horizonte, mientras, no puedes evitar sentir que estás vivo y que tienes la dicha de disfrutar de este privilegio.
El núcleo marinero de Cala Bona colinda con Cala Millor, otro magnífico centro costero del municipio. Se extiende por más de 550 metros de playa de fina arena blanca, contando con todos los servicios indispensables y además con tres calas artificiales, que están antes del muelle.
Tanto al final de la playa de Cala Bona como en el puerto, debes darte el gusto de abordar un barco especialmente acondicionado, con el fondo de cristal, para disfrutar de la incomparable y maravillosa vista del fondo marino. Claro que después de semejante espectáculo, querrás llegar al fondo mismo del mar y nadar junto a la agitada vida que desarrollan aquí sus habitantes. Por suerte eso es posible, porque cuentas con una escuela de buceo y snorkeling.
Como tradicional puerto pesquero, Cala Bona guarda una rica historia que habla de sus antiguos pobladores, los que a principios del siglo XX abordaban sus “llauts”, pequeñas embarcaciones con las que se aventuraban al mar a pescar cuando el tiempo les permitía. Parte del producto de su tarea era comercializado en el trayecto de regreso, el restante vendido en las calles del poblado por los mismos pescadores o sus mujeres, quienes se anunciaban haciendo sonar los “corns”, gigantescos caracoles marinos.
Cala Bona se encuentra próxima a la ciudad de Son Servera y además de disfrutar de su playa, no puedes dejar de recorrer algunos puntos de interés que se encuentran a su alrededor, tales como el Mercado de Son Servera que se instala y funciona todos los viernes desde muy temprano, la Església Nova de refinado estilo neogótico, la Iglesia Sant Joan Baptista ubicada en la Plaza de Sant Joan, el
Pont den Calet un acueducto que desde Manacor llega hasta la entrada de Son Servera, los Talayots, construcciones que datan del 1000 a.C. y son características de la vieja historia de Mallorca y no puedes dejar de contemplar la maravillosa vista del casco urbano desde el Puig de sa Font, una elevación montañosa que se encuentra a la entrada de la ciudad.
Cala Bona te asegura un abanico de sensaciones desde el primer momento y eso no te abandona durante tu permanencia en este paradisíaco lugar, todo lo contrario, pareciera que a medida que su encanto se va desplegando, el sentimiento de ser el primer ser humano que la descubre se va confirmando. Déjate embrujar ante tanta belleza y solo ocúpate de disfrutar. Reserva ahora mismo tu hotel en Cala Bona