Cuando viajes a Andalucía no dejes de visitar la provincia de Cádiz y si llegas hasta aquí, imposible no rendirte ante la belleza y calidez de Conil de la Frontera, antigua villa marinera en la Costa de la Luz.
A 43 kilómetros de la capital de la provincia, la ciudad de Cadiz, en el extremo suroeste y sobre un llano costero del Océano Atlántico, Conil de la Frontera se distingue por ese típico sabor a pueblo andaluz, con sus características casas blancas que pintan la ladera desde los 40 metros de altura y la acompañan hasta la inmensa playa, dejando paso a la fina arena y el cristalino azul del mar.
Conil de la Frontera es un pueblo animado y no puedes sino animarte con él, pues la calidez y alegría de su gente contagia. Eso lo percibes en cuanto caminas sus calles y plazas, disfrutas de sus maravillosas playas, sus acantilados y sus pinares.
Como presidiendo la ciudad se destaca la torre de Guzmán el Bueno, su presencia anticipa un gran conjunto de referentes arquitectónicos que constituyen un valioso patrimonio de interés cultural. Algunos de los más representativos son: Convento de la Misericordia, Iglesia de Santa Catalina, Torre de Castilnovo, Torre Cabeza de Puerco, Torre Roche, Puerta de la Villa, Ermita del Espíritu Santo, Cristo de la Sacristía y la Soledad.
.
El blanco caserío de Conil de la Frontera anticipa un litoral que se extiende hasta donde la vista alcanza. La ausencia de construcciones en la costa no hace más que ratificar la sensación de hallarte en una playa virgen, motivo más que suficiente para tentarte a realizar un minucioso recorrido por ellas.
En este itinerario habrás de descubrir que si te diriges al norte, la costa está poblada de calas y acantilados, lo que constituye todo un paraíso para quienes se interesan por la geología. Prueba de ello son las calas de Camacho, Sudario, de los Pitones, del Melchor, del Aceite, del Tío Juan de Medina, el Pato, El Frailecillo, El Áspero y de Enmedio.
Cuando inicies tu recorrido inverso habrás de encontrarte con una formación totalmente opuesta en las tranquilas e inagotables zonas de arenas que ofrecen las playas del sur: Playa de Castilnovo, Los Bateles, La Fontanilla, del Roqueo, Fuente del Gallo y Playa del Puerco.
Esta dicotomía geológica facilita la práctica de casi todos los deportes náuticos, para los que Conil de la Frontera cuenta con una muy buena infraestructura.
La alta calidad del medio ambiente de Conil de la Frontera, se percibe apenas te asomas a la ciudad. Los bellos paisajes verdes que conforma la forestación, principalmente de pinos, llega en un despliegue ininterrumpido de distintos tonos hasta la misma playa, como rindiéndole homenaje al mar.
La Dehesa de Roche es una buena muestra de ello, con sus espectaculares ecosistemas naturales y su amplio muestrario botánico, faunístico y ecológico.
Conil de la Frontera es un digno representante de sus dotes marineras, presentes en su rica cocina.
Pero como también la agricultura es una de sus actividades más importantes, los productos de la tierra enriquecen su variada gastronomía. En materia de comidas puedes transitar tranquilamente por las mesas conileñas, pues habrás de hallar prácticamente de todo y muy bueno. Guisos tradicionales, alcauciles con chicharros, morcillas de cerdo, longaniza, manteca colorá, urta al horno, cazón en tomate, chocos con papas y mucho más.
Gracias a la situación geográfica privilegiada de Conil de la Frontera, la calidez de su gente y su animado entorno, tienes asegurado un destino turístico singularmente pleno de satisfacciones para la vista y el espíritu. Reserva ahora tu hotel en Conil de la Frontera y ven a comprobarlo.