Por fortuna cada año todos tenemos la posibilidad de paliar
la rutina, aunque más no sea por unas semanas. La mejor manera de hacerlo es
entregarse a uno mismo, comenzar a pensar en lo que realmente te hace bien y
planear una escapada larga a un lugar que rompa con la rutina.
Ya no tendrás que dirimir entre el aire puro de la montaña y la frescura de la
playa, ahora podrás elegir un lugar nuevo.
Europa está minada de ciudades
con estas características pero hay una que realmente es la perdición de los
turistas que hasta allí llegan. Estamos hablando de la capital del reino de Dinamarca: Copenhague, una localidad
sencillamente bellísima, llena de rincones que merecen aunque sea una visita. Aquí
tendrás el placer de entregarte a largos
paseos por las calles floreadas de Copenhague, esta preciosa urbe que cada día te
entregará postales que no podrás olvidar con facilidad.
Los viajeros suelen
reservar su energía para alquilar una
bicicleta para seguir los senderos reservados para dos ruedas
que llegan hasta lugares fantásticos. En esos momentos en los que recorras la
isla donde se aloja Copenhague, plagada de tiendas y colores
provenientes de su insignia primera, podrás llegar hasta uno de sus extremos donde
linda con la capital finlandesa,
Helsinki, a sólo cuatro kilómetros.
En Copenhague,
una de las primeras visitas que deberás realizar (y esto no tiene discusión
alguna) es la del Castillo de Elsinor,
donde Shakespeare ubicó uno de sus más grandes dramas: Hamlet. Si caminas
por los pasillos de este tenebroso y monumental recinto podrás sentir el espíritu
atormentado del protagonista principal vagar sin rumbo, sollozando.
No importa
en qué época del año te aventures hasta Copenhague, ya que tanto en verano como en
invierno tendrás imágenes espléndidas que te acompañarán durante toda tu estadía.
Tanto las plazas repletas de flores como
la nieve invernal reposando sobre los techos de las pintorescas casitas te
llamarán la atención y crearán una atmósfera que sabrás apreciar.
Cuando viajes a Copenhague estarás inmerso en una ciudad
realmente cultural, por lo que podrás visitar algunos de sus museos que poseen un gran peso específico
entre todas las casas culturales europeas. En la Ny Carlsberg Glyptotek verás una exposición realmente sobresaliente de arte y antigüedades,
y en el Museo Nacional podrás
apreciar un recorrido fundamental por el pasado prehistórico y por la época
vikinga y entenderás la descendencia de los oriundos.
Al salir de aquí podrás
visitar la plaza del ayuntamiento, plagada de tiendas y restaurantes. También podrás subir al edificio para tener una panorámica de lujo de la ciudad en
la cual podrás robarte una fotografía de las miles de cúpulas verdes que hacen
a Copenhague. Desde aquí podrás llegar hasta Kongens Nytorv, donde está el casco histórico de la ciudad y que
te permitirá tener un acercamiento importante con el pasado de un lugar emblemático.
Los paseos en ferry siempre son un
atractivo estupendo, ya sea a Suecia o a Finlandia.
En el camino podrás
detenerte en Nyhavn, un sitio ideal
para pasar noches agitadas tomando
algunas copas en los bares y las
tabernas donde nunca se duerme.
No
olvides pasar por el Palacio Amalienborg,
seno de la familia real y uno de los símbolos más importantes de Copenhague. Una estatua de espaldas al mar nos trae
un sentimiento de angustia y de maravilla al mismo tiempo. Una silueta fantástica
y un sentimiento de pérdida irreparable forman la imagen de la sirenita.
Por
todas estas razones no puedes dejar de venir hasta esta increíble ciudad que te
mostrará su rostro más bello. En Copenhague encontrarás sitios ocultos que no podrás
dejar pasar como el parque de
atracciones Tivoli. No lo dudes ni un instante: aquí tendrás unas
vacaciones formidables. Reserva ya mismo tu hotel en Copenhague y ven a comprobarlo.