La provincia de Córdoba, en Andalucía, es de
las más desarrolladas desde la antigüedad. Para el
siglo XI la ciudad de Córdoba
era la capital más imponente y culta de toda Europa, sede del reino
de Al-andalus. Se la consideraba como una pequeña Babilonia con
la confluencia de las culturas y religiones más importantes que por
siglos la habitaron en armonía. Hoy día el cordobés tiene fama de
bohemio y filósofo, quizá como herencia del pasado iluminado y
pletórico de gloria y saber.
La ciudad de Córdoba es una fiesta para
el visitante, sea este un turista o un pasajero errante. La Mezquita,
imponente, es la obra cumbre de la arquitectura hispanoárabe, dentro
de la cual nos topamos con la Catedral, una muestra de fusión
arquitectónica, con trazas que recorren
el gótico, el mudéjar, el barroco. Pero no solo en esto se queda lo
que ofrece la ciudad y la región toda: los naranjos
sonríen en las veredas de la Centro Histórico
(declarado como Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO en 1994), el Alcázar de los Reyes Católicos
a orillas del Guadalquivir, los Molinos árabes, Puentes
romanos, el Barrio Judío, todo es una muestra de cosmopolitismo
y armonía de formas. Van de la mano con la cordialidad propia de los
lugareños, quienes acostumbran atender sonrisa en boca a los visitantes
en una ciudad ampliamente dispuesta con su potente capacidad hotelera.
Al pie de la Sierra de Córdoba
se halla la ciudad de Medina Azahara,
cual fuera la antigua ciudad palaciega conocida como Medinat Al-Zahra,
sede administrativa y gubernamental del Califato
y residencia personal del Califa. Su construcción se inició en el
siglo X ordenada por Abderramán III
y de los muchos restos que se conservan es obligado el Palacio de
Zahra, deslumbrante edificio por donde se lo mire con sus mastodónticos
salones divididos en múltiples naves.
Pero no sólo vive de ámbitos urbanos
la provincia de Córdoba. El macizo serrano conocido como Sierra Morena
por el color oscuro de su tierra, que se extiende al norte de la provincia,
hace las veces de una barrera natural entre la región cordobesa
y Extremadura. Aquellos aventureros que gusten del verde y la
naturaleza no podrán dejar pasar adentrarse en los bosques de la sierra.
Serán recibidos por enhiestos pinares y firmes formaciones de robles,
a través de los que se abren sinuosos senderos que los guiarán hasta
bellas y pintorescas poblaciones.
Hacia Extremadura existen
villorios avocados a la actividad minera
que abunda. Estos caseríos, si bien sin la musa de la arquitectura
andaluza que es propia del centro-sur de la provincia, nos hartan la
vista con rústicas pero bellísimas construcciones en piedra y madera.
Como ejemplo, basta una vuelta por la rocosa zona de Bélmez,
bellamente custodiada por un Castillo altivo.
Una de las últimas poblaciones
de Córdoba antes de cruzar a la región extremeña es Fuente Ovejuna,
localidad inmortalizada por Lope de Vega
en su obra homónima que cuénta cómo en dramática acción la turba
enardecida arrancó al Señor de su dominio y lo ejecutó publicamente
en el año 1476.
Sobre el flanco oriental de
la Sierra Morena encontramos la Sierra de Hornachuelos,
que delimita al Parque Natural
del mismo nombre, y ha sido nombrada por la Unesco como una Reserva
de la Biósfera por su valor en tanto fauna protegida, botánica
única (como los bosques de alcornoque) y potencia paisajística. Cuando viajes a Córdoba, debes pasar también por aquí.
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