La ciudad de Cuenca, en la
provincia del mismo nombre, cuyo casco antiguo fuera declarado
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es ampliamente conocida por
las "Casas Colgadas" que miran hacia el río Huécar. Su trazado
medieval, escaleras y miradores la convierten en una ciudad para ser
recorrida con calma, admirando los bellos paisajes que se divisan desde
la "ciudad alta".
Cuenca goza de un rico patrimonio
arquitectónico compuesto por edificios con elementos de distintos
estilos. Una de las iglesias que no podemos pasar por alto es la de San
Felipe Neri, en cuyas escalinatas se canta el Miserere durante la
celebración de Semana Santa.
La Catedral gótica de Nuestra Señora de
Gracia, que fuera edificada sobre una antigua mezquita, es un ejemplo de
la mezcla de estilos por los que fue pasando su larga construcción. En
su estructura se pueden apreciar elementos góticos, renacentistas y
barrocos. A pesar de que la obra llevó muchos años, la fachada de esta
catedral sigue inacabada.
En una de las Casas Colgadas se encuentra
el Museo de Arte Abstracto Español que es considerado como uno de los
más interesantes y completos de España.
Construcciones religiosas
como las iglesias de San Miguel, la de San Nicolás y San Pedro, además
de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, se encuentran a lo
largo del camino que nos lleva al punto más alto de Cuenca. Hacer este
recorrido cuando ya se ha puesto el sol y la ciudad se encuentra
iluminada es una experiencia imperdible e inolvidable, llena de magia y
misterio.
Sobre la ribera del Huécar se encuentra el convento de
San Pablo, hoy convertido en Parador de Turismo. En su restaurante vale
la pena degustar alguno de los platos típicos de la zona como son el
Zarajos (tripas de cordero asadas), morteruelo (especie de paté
caliente) o ajoarriero (guiso de bacalao).
Exquisitos guisos de
verduras, asados y pescados de río completan la oferta de comidas
típicas de origen pastoril de Cuenca. Y luego de una buena comida es el
momento del postre: entre las exquisiteces dulces destaca la torta de
miel, higos y almendra llamada alajú.
Al formar parte de La Mancha,
los vinos con Denominación de Origen no faltan en la buena mesa de
Cuenca. El resolí, licor típico a base de café, azúcar y corteza de
naranja es la bebida ideal para acompañar una conversación amena
admirando el colorido cielo de un plácido atardecer en esta enigmática
ciudad.
Y si deseas llevarte un recuerdo de tu visita a Cuenca,
además de los gratos momentos vividos, puedes optar por las artesanías
en mimbre, vidrio o alfarería y cerámica, siendo el "toro", réplica del
que se encuentra en el Museo de Cuenca y que data del siglo VII, el
souvenir más famoso.
Indudablemente la ciudad de Cuenca con sus
pintorescas y empinadas callejuelas, las Casas Colgadas y el profundo
valle por donde corren los ríos Huécar y Júcar es un lugar muy especial
e inolvidable. Paisajes únicos e irrepetibles te esperan en Cuenca, no
te prives de admirarlos. Reserva ya mismo tu hotel en Cuenca.