En la culta y colorida región de Sajonia, la zona industrializada que cuenta con más población al este de Alemania, se encuentra la ciudad de Dresde. Destacado puerto fluvial del río Elba, Dresde es también capital del estado (land) de Sajonia.
Como otras ciudades alemanas, Dresde es un destino que merece que le dediques bastante tiempo para no perder los detalles que componen su belleza y fama de sueño barroco, de patria animada de los alemanes y de verde campiña donde reposar vista y espíritu.
Debido a la inmejorable ubicación en el mismo corazón de Europa, Dresde se constituye en un importante nudo de transporte y también centro comercial e industrial.
Asentada sobre ambas orillas del Elba, la ciudad de Dresde ocupa un rico valle custodiado por los Montes Metálicos, la meseta granítica de Lusacia y los montes de arenisca del Elba Elbsandstein. 
La mejor manera de conocer el casco histórico de Dresde es andando con calma y disponiendo de tiempo suficiente, que te permita admirar a lo largo de tres escasos kilómetros la mayor muestra de monumentos que puedas imaginar.
La ostentosa arquitectura teatral de la Opera de Dresde es una increíble muestra de la tradición de la ciudad que se remonta a la época del Renacimiento. Por su alta calidad acústica, artística y ornamental ocupa un importante lugar entre las óperas del mundo.
En el mismo centro del casco antiguo de Dresde hallarás la mayor construcción del barroco tardío europeo: el Palacio Zwinger, una grandiosa obra de arquitectura barroca. Aquí mismo funciona la famosa galería de arte de antiguos y reconocidos maestros y se expone la colección más grande de porcelana del mundo.
Otra importante construcción digna de conocer es la Iglesia de Nuestra Señora de Dresde, una de las iglesias protestantes más destacadas de la región de Sajonia.
Como corresponde a una ciudad que ostenta más de ochocientos años de antigüedad, Dresde tiene una historia rica y entretenida. Inicialmente ligada al reinado de Federico Augusto II, El Fuerte, amante del arte y la suntuosidad, heredó las joyas arquitectónicas y las valiosas colecciones de arte que hoy puede exhibir. Claro que muchas de ellas fueron absurdamente destruidas, junto a más de 35.000 personas durante dos fatídicos días de bombardeos aliados en febrero de 1945. 
La tenacidad y esfuerzo del pueblo alemán se hicieron presentes en Dresde, que por más de sesenta años trabajó con esfuerzo y dedicación para reconstruir gran parte de los terribles destrozos. El resultado muestra hoy una monumental ciudad, sin dudas una de las más bellas de Alemania.
La gran estatua que recuerda a Augusto el Fuerte en Dresde se encuentra sobre la orilla opuesta de las tranquilas aguas del Elba. La Neustadt alberga todo el ambiente alternativo de la ciudad. En esta zona inevitablemente habrás de internarte en un llamativo recinto peatonal, convertido en elegante distrito comercial. Desde la calle Prager Strasse hasta la calle Wilsdruffer Strasse te aguardan más de cien tiendas, conocidas cadenas de moda, grandes almacenes y el mercado antiguo. 
No debes dejar de aprovechar la característica que distingue a Dresde como una de las ciudades con más zonas verdes de Europa. En el mismo centro de la ciudad hallarás prueba de ello cuando te acerques a conocer el gran jardín zoológico con ferrocarril. Yendo hacia el norte encontrarás un gran espacio de bosque cerrado, lugar donde se extienden las conocidas landas de Dresde.
Puedes también abordar un buque y dar un paseo fluvial hasta el palacio y parque de Pillnitz, sitio ideal para el relax y la contemplación.
Para traer a tu regreso de Dresde su sensual sabor, nada mejor que deleitarte con las sabrosas “Quarkkeulchen” (masa de requesón bañada en azúcar glaseado) o las tradicionales “Eierschecke”, típicas de la ciudad de Dresde, que consisten en una tarta de huevos, almendras y pasas, muestras de la privilegiada cocina sajona.
Dresde es acertadamente considerada la ciudad fetiche alemana, también conocida como la “Florencia del Elba”. Su cultura, dinamismo y colorido constituyen un irresistible imán que te mantendrá felizmente atrapado en las redes de su belleza. Reserva ya mismo tu hotel en Dresde y ven a vivir un viaje inolvidable.