Dublin, la ciudad capital de Irlanda, ofrece a sus visitantes
un sinfín de atracciones turísticas que hacen que el tiempo que transcurrimos
en ella sea siempre poco. Es que estamos hablando de una de las más modernas,
históricas e importantes metrópolis del mundo entero. La perfecta combinación
entre la historia milenaria de sus tierras, las marcas de la historia más
reciente, junto a los espacios y encantos modernos, que no escasean, hacen que
la ciudad de Dublin sea irresistible para los viajeros curiosos.
Además, Dublin es una
ciudad mundialmente conocida por su tradición literaria, ya que ha sido cuna de
escritores de la talla de Jonathan Swift, William Butler Yeats y James Joyce,
tres de los más importantes novelistas de la cultura occidental. En este sentido, podrás conocer el Museo de los Escritores, un espacio donde se narra la vida en Dublin (mediante objetos, vídeos y fotografías originales), de los escritores nacidos en Dublin, como de los que han vivido aquí, como es el caso de Oscar Wilde, entre otros.
La primera característica singular y positiva que notarás en Dublin será la facilidad con la que podrás desplazarte por la ciudad. El
transporte público es constante, variado y fluído, pero éste no es
indispensalbe: las distancias son realmente cortas, y quizás no valga la pena
sacrificar una placentera caminata.
Sobre el margen izquierdo del Río Liffey encontrarás la
calle O'Connel St., un lugar ideal para comenzar con un recorrido completo por Dublin, ya que cuenta con una accesibilidad única hacia el resto de la ciudad.
Aquí encontrarás algunos de los monumentos más famosos de Irlanda, como The
Spire, la escultura más alta del mundo:
se trata de una enorme aguja de acero
de unos 120 metros de altura, construida en 2003 para reemplazar una columna
destruida por una de las acciones del IRA (Irish Republican Army), las cuales
han mermado considerablemente, más aún en Dublin, que es una ciudad muy segura
en estos momentos.
También encontrarás aquí la sede central de correos, un
edificio neoclásico desde donde se declaró la independencia en 1916, y desde
donde los independentistas se enfrentaron con los británicos invasores que
ocupaban la isla. Además, te cruzarás con la famosa escultura de James Joyce,
autor de la novela Ulyses, la más afamada y renombrada de la literatura
irlandesa y una de las más leídas en todo el mundo, considerada un clásico
universal del arte sajón.
Al final de esta calle, cruzarás un puente para internarte
en la zona de la fiesta: Temple Bar. Aquí, la algarabía se mezcla con los vasos
de cervezas de todos colores y densidades. Se trata de una enorme manzana de
calles rodeadas por el río, donde se yergue una infinidad de bares, tabernas,
sitios para comer, pubs y locales de baile. Aquí es donde podrás conocer las
verdaderas tradiciones del irlandés típico: en esta zona los turistas de
todo el mundo se mezclan con los habitantes nativos.
Otro de los paseos recomendables para los amantes del buen
beber son las visitas guiadas que se realizan todos los días a las destilerías
de la cerveza Guinness o a la fábrica del tradicional whisky Jameson.
Muy cerca de allí se levantan los edificios de la
Universidad de Dublin, el Trinity College, con construcciones que datan de los
siglos XVI y XVII. Otro lugar imperdible es el Dublin Castle (Castillo de
Dublin), que si bien conserva poco de su estructura original del siglo XII
debido a las sucesivas invasiones y guerras, vale la pena visitarlo ya que esas
tierras y esa edificación ha sido escenario de una gran parte de la historia de
Irlanda.
También de esa época data la primera catedral de Dublin, Christ Church
Cathedral, construida por los vikingos en el siglo XII.
Esto y muchas atracciones más te esperan en esta magnífica ciudad. No lo
dudes, reserva hoy tu hotel en Dublin y prepárate para un viaje
inolvidable.