Faro se encuentra en Algarve, en el sur de Portugal.
Esta ciudad atrae a un miles de turistas anualmente, por sus
preciosas playas y por un importante patrimonio arquitectónico y
monumental. También son muy importantes las actividades de la pesca y
los frutos en conserva. En las cercanías de la ciudad de Faro se encuentra la
famosa Laguna de Ría Formosa, una reserva natural donde
se pueden apreciar un gran número de especies de aves que migran
estacionalmente. Aquí son protagonistas los flamencos, que maravillan a los visitantes con su peculiar andar en un paradisíaco paisaje de dunas y estanques.
Los orígenes de Faro se remontan a la era visigoda; más tarde esta zona sería tomada por los árabes. En el medioevo, Faro experimenta un momento de esplendor económico, gracias a su ubicación geográfica y a la cercanía del puerto.
La ciudad de Faro se encuentra envuelta por murallas medievales que guardan los secretos de antiguas civilizaciones. Uno puede comenzar el recorrido por el centro histórico de la urbe, que está compuesta por tres núcleos: Vila Adentro, Mouraria y Barrio Ribeirinho. En el primer núcleo podrás visitar la Ermita de Nuestra Señora de O,
que fue reconstruida luego de un terremoto en el siglo XVI y cuenta con
una impactante fachada. También podrás conocer la sede del Gobierno Civil, en un edificio del siglo XIX de estilo neoclásico.
La Catedral
es uno de los templos que no pueden faltar en tu itinerario. De su
primera edificación, solo quedan la puerta principal, la torre y dos
capillas. Esto se debe a que tuvo que ser refaccionada por un incendio
que sufrió en el siglo XVI. No dejes de ir al Palacio Episcopal, al Castillo, que data del siglo XVII y el Museo Arqueológico del Infante Don Enrique, que se encuentra en donde era el Convento de Nuestra Señora de Asunción.
En el segundo núcleo, la Mouraria, se puede visitar la Iglesia de la Misericordia, levantada junto al hospital Espíritu Santo, en el siglo XVI. La Ermita de Nuestra Señora del Pie de la Cruz impacta con su fachada del siglo XVII, que luego tuvo un par de reformas siendo hoy un ejemplo de estilo rococó.
Finalmente, en el Barrio Ribeirinho, se encuentra en la Iglesia de San Pedro, levantada en el siglo XVI y que tuvo importantes modificaciones luego del incendio del siglo XVI.
No debemos olvidar que las playas son otra de las atracciones de Faro. Cuenta con 60 kilómetros de playas de arena fina y agua transparente, que se dividen en: Ilha da Barreta, Praia da Culatra, Praia de Faro, Praia do Farol y Praia dos Hangares.
Aquí uno puede relajarse y disfrutar de unas fantásticas vacaciones de
verano. Una de las particularidades de estas playas es que se
encuentran rodeadas por grandes médanos de arena.
Los aficionados al deporte, en Faro tendrán la oportunidad de realizar surf, buceo, gimnasia acuática, andar en vela o a caballo, por los bosques aledaños a las playas.
Cuando cae el sol, la diversión y la mejor oferta gastronómica se encuentran en el centro de la ciudad de Faro; donde uno puede elegir comidas tradicionales o exóticas.
La cocina local es una amalgama de la antigua cocina romana y árabe. Asimismo, los mariscos y los pescados son uno de los elementos esenciales en la cocina regional. A la hora de ordenar, no dudes en probar el arroz con mariscos, perdiz estofada o gazpacho de ajo. Para el postre se destacan las masas, las frutas y las almendras y nueces.
Ven a enamorarte de esta zona de Portugal y deléitate con sus playas, su gastronomía y su historia. Faro te espera el año entero, reserva aquí tu hotel.