Si visitas Portugal, seas creyente o no, tienes que conocer Fátima, distante 140 kilómetros de Lisboa. Junto a las ciudades de Aveiro, Coimbra y Leiria integran la denominada Costa de Plata, una
de las seis regiones que clasifican turísticamente a Portugal. Toda una
zona destacada por su impresionante arquitectura, historia y religión.
Casi a la orilla del mar, después de visitar playas y particulares villas de pescadores encuentras a Fátima, mundialmente
conocida por su basílica y las apariciones de la Virgen María a los
tres pastorcitos (Lucía Dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta
Marto), entre mayo y octubre de 1917, en la llamada Cova da Iría. Su
desarrollo se originó con la construcción del Santuario, lo que le
permitió convertirse en ciudad no hace mucho tiempo, en el año 1997.
Según la creencia católica, la Virgen se apareció ante esos tres jóvenes pastores en el Valle de Iría, cerca de Fátima, en varias oportunidades y les confió secretos que fueron develados años después por quien se convirtió en Sor Lucía, quien en los “Misterios de Fátima” aseguró que estaban relacionados con
la culminación de la Primera Guerra Mundial y el inicio de la Segunda,
la muerte de sus dos primos, el futuro de Rusia y el atentado al Papa
Juan Pablo II, ocurrido en 1981.
El Santuario de Fátima comenzó
a construirse en 1928 y recién fue consagrado en 1953. La basílica
cuenta con una torre de 65 metros de altura, que remata con una gran
corona de bronce y una cruz de cristal, custodiada por dobles
columnatas menores de cada lado. Se sitúa frente a una gran plaza en la
que se yergue la Capilla de las Apariciones, y está rodeada por hospitales y casas de retiro.
Dentro de la Plaza seguramente querrás visitar el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús,
justo en el centro y junto a una fuente donde los peregrinos piden sus
gracias y hacen sus ofrendas. A la derecha de las columnatas, se
encuentra la Capilla de Confesiones, donde siempre hay sacerdotes que confiesan en varios idiomas.
Los visitantes relatan curas y milagros producidos en el lugar, y el mismo Papa Juan Pablo II, que atribuía a la Virgen de Fátima
su salvación en el atentado sufrido en 1981, visitó el santuario en el
año 2000, provocando el desborde de fieles dentro de las 8 hectáreas
que componen el complejo religioso.
Te recomiendo recorrer Fátima
en el “trencito”, que tiene muchas paradas y un único boleto. Es
instructivo y alegre y te permitirá conocer a fondo la ciudad. Con este
medio puedes llegar hasta el Caserío de Aljustrel donde hay tiendas y referencias religiosas, tales como la Casa de Jacinta y Francisco, la Casa de Lucía y El Pozo, lugar donde el Ángel Guardián habló a los niños. No dejes de transitar por el Vía Crucis y el Calvario.
Fátima es
principalmente un punto de encuentro religioso y tiene una oferta
gastronómica muy rica y variada, para todos los gustos y presupuestos.
Ofrece entre otros sabores el guisado de enguia, lechón y originales recetas de pescados existentes en toda la región marítima.
Cuenta
con una importante infraestructura hotelera que atiende las amplias
necesidades de la heterogénea masa de visitantes y dadas las cortas
distancias entre ciudades portuguesas, la oferta se amplía aún más.
Si tu interés es tener unas vacaciones que te permitan la reflexión y enriquecimiento espiritual, no dudes en elegir Fátima, un lugar que te llena el alma de paz y bendición. Reserva aquí tu hotel en Fátima.