En el corazón de Europa Central se encuentra la República de Eslovenia, sorprendente y variado país colmado de atractivos y lugares de interés, que acaparan la atención de cualquier visitante.
El pequeño territorio que ocupa Eslovenia se compone de una sinfonía agradable de paisajes naturales contrastantes. Desde los imponentes Alpes Julianos en el Parque Nacional Triglav, el oasis de coníferas que ocupan más de 1000 kilómetros cuadrados en la región de Pohorje, la misteriosa zona de grutas y terraplenes con sus obras calcáreas creadas por las aguas del Carso en Karst, animadas ciudades con la calidez de aldeas y los 46 de kilómetros de costa cubierta de vegetación abundante en las orillas del mar.
En la región de Obalno–Kraska, una de las doce regiones estadísticas en que se divide la república, se encuentra la ciudad costera de Izola. Ocupando el extremo sudoeste de Eslovenia, sobre la costa del Mar Adriático, esta ciudad que en la antigüedad era una isla, se unió a tierra firme en el siglo XIX, cuando los franceses que la ocupaban destruyeron sus murallas y con ellas rellenaron el canal.
Izola fascina a sus visitantes con su antiguo casco medieval, aunque la mayor actividad turística se desarrolla en el sur. La espectacular vista que regala la bahía Zimonov Zaliv cuenta con una importante y moderna infraestructura de equipamiento y servicios, y su zona balnearia está rodeada de distinguidos y modernos hoteles y restaurantes. Si te diriges a la zona oeste de la ciudad de Izola, los lujosos yates y otros tipos de embarcaciones inundan los amarres del puerto.
La ciudad de Izola ocupa una pequeña franja de los varios kilómetros de costa que componen la República de Eslovenia. La vegetación abundante que rodea sus playas otorga el colorido toque natural que las hace aún más bellas. En esta zona se ha creado una reserva natural integrada por marga y arenisca.
El acantilado de Strunjan tiene una altura de 80 metros convirtiéndolo en el punto más elevado de la costa del Adriático. Muy cerca se encuentran las salinas de Secovlje, declaradas Parque Regional desde el año 1989. Sus especiales condiciones climáticas y vegetales constituyen el marco ideal para que más de 200 especies de aves lo elijan como su hábitat natural.
La imagen medieval de Izola y su pintoresco centro histórico son motivos irresistibles para visitarla. Esta ciudad de antigua y rica tradición pesquera es también un lugar destacado para la práctica de los más variados deportes acuáticos, como así también en Crni Kal y Osp se pueden realizar actividades de escalada libre.
En Izola, como en todo el territorio esloveno, la gastronomía se caracteriza por la abundancia de platos tradicionales, además de aquellos que aunque no son autóctonos, cuentan con el sello distintivo dado por la cocina local. El placer de la comida está íntimamente ligado a sus festividades y sus más de setenta variedades de “struklji” (pasteles rellenos) deben estar necesariamente regados por un buen vino de alguna bodega local.
La tradición turística eslovena estará inevitablemente presente en tu recorrido por la ciudad de Izola, solo resta que lo corrobores. Comienza por reservar tu hotel en Izola.