Ha llegado
el momento de elegir aquel lugar que será tu templo del descanso y del
ocio durante varias jornadas. La elección es singularmente importante,
ya que estarás tomando una decisión sobre los pocos días del año que tienes
para alejarte de todo y pasarla de maravilla. Por eso siempre una opción
extraordinaria es la ciudad-balneario de
Lanjarón, una urbe típica con todo el sabor de las calles antiguas
empinadas y los edificios de antaño que te transportarán hasta tiempos
inmemoriales.
Lanjarón es considerada como la
puerta natural a la preciosa comarca de Alpujarra, y se ubica a sólo 49 kilómetros de la ciudad monumental de
Granada. La costa con
playas de arena fina y mar cálido se encuentra a otros 39 kilómetros de
distancia.
Muchos turistas eligen Lanjarón para relajarse debido a
las propiedades curativas de las aguas
medicinales que allí residen. Por eso
la ciudad balneario es un gran foco atractivo para el viajero en busca de una
recomposición física luego de un año tortuoso.
También debes tener en cuenta que se
encuentra en el Parque Natural de Sierra Nevada, por lo que te podrás imaginar que el paisaje es soberbio. Es difícil
que encuentres en algún otro lugar una comunión con la naturaleza más arraigada
que aquí.
Cuando poses los pies sobre la ciudad de Lanjarón, hay algunos lugares que no podrás dejar pasar.
Esto se debe a distintas razones, entre las cuales podríamos mencionarte su importancia histórica, su espectacularidad y
sus delicados trazos arquitectónicos que sabrás apreciar. El barrio Hondillo destaca por su tipicidad y la Placeta Colorá es una de las más lindas
y refrescantes de la comarca granadina.
Esta urbe, histórico cruce de caminos,
te invitará a disfrutar de bellos momentos. El castillo de Lanjarón es una postal estupenda. Podrás visitar
sus ruinas y quedarte boquiabierto con la monumentalidad de una antigua
construcción almorávide que data del siglo XII.
Otros dos
lugares naturales están en la vanguardia: el Jardín y Manantial de La Capuchina es un sitio conocidísimo en
esta tierra al que llegan muchos viajeros curiosos, y el Parque del Salado es otro lugar también muy concurrido. Entre las construcciones religiosas
destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra
Señora de la Encarnación, edificio que data del siglo XVI y se conserva en
fantásticas condiciones.
No podrás decir que has llegado hasta la ciudad de Lanjarón
si no pruebas los platillos autóctonos.
Te recomendamos ampliamente que disfrutes de la cocina de este lugar ya que aquí
se prepara lo mejor de la comarca.
Sabores
novedosos y platillos nunca vistos asomarán a tu boca y tus ojos. Entre las
especialidades se cuentan el revuelto de
ajetes, el remojón, el puchero de hinojos, la fritailla, la calabaza frita con
longaniza, las migas de semula y muchas otras comidas más que te deslumbrarán.
Entre las fiestas que se llevan a cabo en Lanjarón,
algunas se destacan por sobre el resto por tocar lo más hondo de la idiosincrasia
del lugareño. Es por esto que, si lo que quieres es aprender y fascinarte con
otra cultura, debes venir el 20 de enero, cuando tienen lugar las fiestas patronales de San
Sebastián. Las actividades culturales
y deportivas se acumulan cada 24 de
junio por el día de San Juan. Siempre es una buena fecha para llegar y
disfrutar.
Por todas estas razones no puedes dudar a la hora de elegir
tu lugar de descanso. En Lanjarón encontrarás reposo, unas aguas medicinales que no
hay en otra parte de la península y un enorme patrimonio monumental por
conocer. La gastronomía y las fiestas son condimentos que harán de tu viaje un recuerdo imborrable. Reserva ahora tu hotel en Lanjarón y ven a vivirla.