En el corazón de Los Pirineos, entre Francia y España se ubica el Principado de Andorra, y cuando arribas aquí desde la frontera española lo primero que vas a encontrar será la Parroquia de Sant Julià de Lòria.
Con un importante pasado histórico, rodeado de un bello paisaje y una fluida actividad comercial y turística, Sant Julià de Loria está formada por esta villa y otras seis subdivisiones: Bixessarri, Fontaneda, Auvinyà, Juberri, Nagol y Certers.
El núcleo urbano de Sant Julià de Lòria está en pleno proceso expansivo y se extiende en las orillas del río Gran Valira, uno de los principales cauces fluviales de Andorra. Desde aquí las distancias a los grandes centros de esquí andorranos son muy cortas y después de recorrer la parroquia, puedes incursionar por los ricos paisajes de este bello país.
Sant Julià de Lòria constituye un centro industrial muy activo y conocido por las grandes empresas manufactureras de tabaco andorrano que se han instalado dentro de sus límites. El encanto de este núcleo urbano junto con la hospitalidad característica del pueblo de Andorra, hacen que Sant Julià de Lòria sea la parroquia perfecta para escapar de la rutina recorriendo su geografía y conociendo su paisaje y sus importantes puntos de interés.
En el centro de esta población se encuentra una impresionante iglesia románica que data del siglo XII restaurada y perfectamente conservada, dentro de la cual se guarda una talla de la Virgen de los Remedios del siglo XII y otra de Cristo del siglo XVIII. Otra importante infraestructura turística que evoca la memoria histórica de Andorra es el Museo del Tabaco; en el lugar donde antiguamente funcionó la antigua fábrica
Reig conocida como “cal Rafeló”, evoca todo lo relacionado con el tabaco desde el campo, el secadero, la fábrica y el comercio. Mediante una exposición permanente se puede seguir el trabajo en la antigua fábrica, los procesos, las maquinarias utilizadas y la organización en general.
Recorriendo la parroquia de Sant Julià de Lòria se pueden admirar una serie de iglesias y pequeñas capillas, que muestran una impresionante arquitectura. El Santuario de Nuestra Señora de Canòlic es una iglesia de construcción medieval restaurada por última vez en 1979, que tiene un importante campanario en espadaña con interior abovedado en forma de cañón y un inmenso arco de triunfo, en perfecto estado de conservación, y cuenta con un retablo dedicado a Santa María.
La particular ubicación geográfica y el clima andorrano te invitan a disfrutar de su gastronomía autóctona, pero te recomiendo particularmente la cocina relacionada con los quesos. No podrás negarte a integrar el gran número de adeptos que se han dejado seducir por esta comida rica en proteínas y calcios, que se debe disfrutar en grata compañía. Las fondues hace mucho tiempo que están presentes en la cocina de Andorra y una de las más originales es la “payesca”, hecha con pan de payés sin miga con la fondue en su interior.
En este país caracterizado por una joven población, donde el catalán es la lengua oficial, que tiene un clima de alta montaña con influencia mediterránea con inviernos fríos y veranos suaves, la fiesta es una cita permanente y gracias a su vocación eminentemente turística a lo largo de todo el año, las manifestaciones locales e internacionales de prestigio se suman a la riqueza cultural y por lo tanto te aseguran una completa aventura a la hora de visitar Sant Julià de Lòria. En cualquier época que decidas visitarla, Sant Julià te aguardará con idéntica calidez. Ven a comprobarlo, reserva ahora tu hotel en Sant Julià de Lòria.