Sicilia, emblemática isla de Italia separada del continente por el Estrecho de Messina, de tan sólo unos tres kilómetros de ancho, se caracteriza por la belleza de sus paisajes donde reina el majestuoso volcán Etna. Dos mares bañan las costas de Sicilia: el Tirreno al norte y el Mediterráneo mezclándose con el Jónico, al sur. El clima de Sicilia es seco, siendo los veranos calurosos dada la influencia del Siroco, conocido viento que sopla desde África.
Los habitantes de Sicilia son personas de carácter alegre y hospitalario que se sienten más que orgullosos de sus orígenes tan diversos. Griegos, romanos, árabes, bizantinos, normandos y españoles supieron dejar sus huellas en la cultura de este pueblo. La casi totalidad de los sicilianos son bilingües pues hablan italiano y su dialecto -siciliano- que, hay quien dice, deriva del latín vulgar.
La cocina siciliana refleja claramente la mezcla de orígenes de sus habitantes. Rica en lo que a ingredientes se refiere, ya sea productos del mar o la tierra, esta cocina cuenta con especialidades como las fritture, especie de tapas fritas que suelen rellenarse con verduras y anchoas o los famosos y exquisitos cannoli, rollos de hojaldre rellenos de ricotta o chocolate.
Sicilia está dividida en nueve provincias: Agrigento, Caltanissetta, Catania, Enna, Messina, Palermo, Ragusa, Siracusa y Trapani. Cada una de estas provincias guarda extraordinarias riquezas arqueológicas.
Por ejemplo en la ciudad de Agrigento, capital de la provincia del mismo nombre, debemos destacar el Valle de los Templos. Este conjunto de templos griegos es el mejor conservado del mundo. Data del año 580 a.C. Además de la majestuosidad de estos templos de estilo dórico, los almendros en flor que rodean el valle le dan al paisaje un toque único e inolvidable. Durante el mes de febrero, este increíble escenario acoge el Certamen Internacional de Folclore que se lleva a cabo durante la celebración de la Sagra del Mandorlo in fiore.
Catania, capital de la provincia homónima, guarda restos de civilización romana como El Teatro y el Anfiteatro del siglo II y el Odeón del siglo III que han "sobrevivido" las erupciones del Etna, las cuales siete veces han cubierto de lava toda la zona, dejando sepultada a la primitiva ciudad romana y anteriormente a la ciudad griega. Iglesias y catedrales se conservan de la época barroca de Sicilia. Un bello ejemplo es el Duomo de Catania (1736), y la iglesia de San Benedicto, entre otras muchas. Castillos, palacios y monasterios completan la geografía de esta hermosa ciudad.
Enna, capital de la provincia de Enna, también conocida como Umbilicus Sicilae, se encuentra a 1000 metros sobre el nivel del mar, en el centro de la isla de Sicilia. Desde aquí, durante días despejados se puden ver los dos extremos de la isla y los volcanes Etna y Erice. Es la ciudad italiana que más ha conservado la herencia española tanto en tradiciones como en arquitectura, donde destaca el castillo suevo-aragonés di Lombardia.
En la provincia de Messina sobresale, además de su capital, la bellísima ciudad de Taormina. Ubicada sobre una terraza natural, a doscientos metros de altura, esta antigua colonia Tauromerion es hoy un ícono de Sicilia y de Italia en general. La incomparable vista de la bahía de Naxos y el volcán Etna al fondo, que se obtiene desde el Teatro Griego, es la postal más bella y característica de Taormina. Sus callejuelas medievales repletas de flores y escalinatas, junto a edificaciones como el palacio de los Duques de San Stefano, la villa comunale y sus espléndidos jardines o Il Duomo de San Nicolo son lugares de gran belleza arquitectónica que no debemos dejar de admirar. Museos, iglesias y palacios quedan como testigos del paso de distintas civilizaciones por estas latitudes.
Palermo, la ciudad más grande de Sicilia, también es en la que más se nota el contraste de civilizaciones. En Palermo conviven vestigios árabes como la Mezquita de San Giovanni degli Ermiti con la extraordinaria catedral, la capilla palatina del Palacio Normando, las Catacumbas de los Capuchinos, además de otros palacios de arquitectura árabe como Zisa que fuera restaurado no hace mucho.
Y así cada ciudad de esta muy especial isla del sur de Italia, Sicilia, tiene mucho para ofrecer al turista que la visite. Cada una de ellas guarda celosamente sus monumentos y reliquias arquitectónicas que hablan de épocas de esplendor y guerras por la conquista de nuevos territorios.
Recorrer la isla de Sicilia es adentrarse en la historia y disfrutar de paisajes maravillosos, únicos e irrepetibles. ¿Por qué no disfrutarla estando al alcance de tu mano? Reserva un hotel en alguna de sus bellas ciudades y conoce Sicilia, no te arrepentirás.