Si planeas visitar la República de Bulgaria en la Europa Oriental, seguramente tu interés se centrará en Sofía, la ciudad más grande del territorio búlgaro. Desde el 4 de julio de 1879, Sofía es la capital de Bulgaria y carga con un milenario pasado histórico que muestra orgullosa a quien lo quiera ver y admirar.
Enclavada a los pies del Macizo Vitosha en una llanura elevada de la cordillera de los Balcanes, Sofía ocupa un amplio valle rodeado de montañas. Ríos bajos cruzan la ciudad como el Vladaya o el Perlovska, pero es el río Iskar seguramente el que mayor influencia ejerce en la ciudad por sus manantiales de aguas termales que son aprovechados para diferentes usos, principalmente medicinales.
Después de recibir varios nombres como Sérdica o Sredets entre otros, desde su fundación en el siglo VII antes de Cristo, finalmente recién en el siglo XIV la Iglesia de Santa Sofía, que aún hoy permanece junto a la Santa Catedral de Alexander Nevski Memorial, dio el nombre definitivo a la ciudad.
Sofía, con sus más de 7000 años de historia, muestra las huellas de las diversas culturas que la habitaron. Así lo certifican los hallazgos de asentamientos neolíticos dentro de su área hasta en el mismo centro de la ciudad.
Pero Sofía es una ciudad para vivirla, descubrirla y recorrerla lentamente y sin apuros, para que no te pierdas las innumerables facetas con las que sorprende a quien quiera visitarla. Desde sus museos, iglesias, parques y mercados hasta sus modernas instalaciones dedicadas a la gran movida que desarrolla la ciudad. O también para adquirir antigüedades en sus mercados o realizar magníficos circuitos gastronómicos gracias a los talentos culinarios. Como si esto no fuera suficiente a pocos minutos del centro de Sofía puedes darte el gusto de deslizarte en tus tablas de esquí en las pistas del Monte Vitosha, única capital europea que te ofrece esta ventaja.
En el centro de la ciudad de Sofía se concentran la mayoría de los lugares de interés turístico. La Catedral de Alexander Nevki fue construida en el año 1912, y se levanta ostentosa en el punto más alto de la ciudad con su cúpula central de 52 metros de altura que justifica acabadamente los 8250 kilos de oro que hicieron falta para construirla. La magnífica arquitectura del Rectorado de la Universidad de Sofía, la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Teatro Nacional, el Palacio Nacional de la Cultura, la mezquita Bania Balli y el edificio de la Asamblea Nacional o Parlamento construido en el año 1884, entre otros.
Más de 250 monumentos históricos, arqueológicos y arquitectónicos se conservan en la moderna ciudad de Sofía. Algunos de ellos tienen destino turístico y otros son cómodos lugares de celebraciones internacionales. A medida que vayas conociendo la ciudad de Sofía déjate seducir por ella y disfruta del camino que habrá de llevarte al monasterio más notable de los Balcanes,
el monasterio de Riga con sus impresionantes frescos y su aspecto de fortaleza.
También en los alrededores de la ciudad se pueden visitar la Iglesia de Boyana, los monasterios Dragalevki y Kremikovki. Y a solo una hora del centro está el Parque Nacional de Vitosha.
La Sofía de hoy es una ciudad de vital actividad, donde convive una arquitectura muy antigua junto a modernas construcciones, una urbe que muestra grandes solares con jardines repletos de libre vegetación y es también un impresionante centro cultural con lugar para artistas de distintas expresiones.
Seguramente dedicarás mucho tiempo a recorrer la pintoresca Avenida de Vitosha que atraviesa el centro de la ciudad. Ten en cuenta lo que contiene tu billetera porque las tiendas de ropas, calzados y perfumerías pueden vencer tu tentación de llevarte todos los diseños de la moda internacional que exhiben sus escaparates.
También en esta arteria se encuentran bares y restaurantes que te recomiendo no te resistas visitar: la gastronomía búlgara es exquisita y estarás obligado a saborear un “Chushka Biurek” (paprikas rellenas de queso y huevo, rebozadas en pasta) acompañado de un Cabernet Sauvignon Reserve de Ruse y que tengas “Dobar apetit” (¡que te aproveche!).
Visitar Sofía es comulgar con una ciudad enigmática, vigorosa y sorprendente. A tu regreso y ante la pregunta de si te gustó Sofía, seguramente confundirás a más de uno cuando agites frenéticamente la cabeza de lado a lado en señal de afirmación, como curiosamente lo hacen los búlgaros para demostrar su aprobación. Ven a descubrir esta ciudad maravillosa, reserva ahora tu hotel en Sofía.