Vall de Boi se
sitúa en el valle del río Noguera de Tor, conformado por un conjunto de valles y sierras en la comarca catalana de la Alta Ribagorza, provincia de Lérida (España). Espera que lo visites para mostrarte un amplio abanico de importantes atractivos, desde su patrimonio histórico, su riqueza cultural y artística, sus bellezas naturales y paisajísticas y la calidez de sus ciudadanos.
Recorrer este valle es retornar en el tiempo y comprender acabadamente su historia que habrá de mostrarse casi intacta a través de su arquitectura, urbanización y costumbres, además de asombrarte con la belleza extrema de los valles circundantes y sus parajes.
El rico patrimonio románico del Vall de Boi es una de sus cartas de presentación más atrayentes. El conjunto de iglesias, las pinturas, los murales y el grandioso paisaje de montaña se integran pacíficamente, dentro del Parque Nacional de Aigües Tortes y el Lago Sant Maurici.
Las poblaciones que componen el Vall de Boi son Barruera, Boi, Cardet, Coll, Durro, Erill la Vall, Saraís y Taüll. Todos ellas conservan rastros de su trazado medieval y su arquitectura tradicional, la que se basa en el empleo de materiales autóctonos tales como piedra, pizarra y madera.
El conjunto de iglesias que aquí hallarás conforman el mayor exponente del románico catalán.
Las rígidas siluetas de los campanarios de las numerosas iglesias que se encuentran distribuidas por todas las aldeas de Vall de Boi, sobresalen indicando el camino por donde continuar el recorrido. Entre sus apretadas calles empedradas, siguiendo sus complejos pasadizos habrás de encontrarte con alguna parroquia, al ingresar seguramente habrás de maravillarte en la contemplación de los murales que adornan sus ábsides. Aunque para verlos a todos tendrás que visitar algún museo, pues muchos de ellos fueron trasladados a esos lugares para su mejor conservación.
La Iglesia de Nativitat de la Mare de Déu, San Clemente de Taüll, San Juan de Boí, San Quirce de Durro, Sant Feliú de Barruera, Santa Eulalia de Erill la Vall, Santa María de Cardet, Santa María de Còll y de Santa María de Taüll integran la ruta de las iglesias románicas del Vall de Boi y fueron declaradas en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Siempre desplazándote por el gran Vall de Boi, en cualquier época del año que lo visites debes hacer una incursión por los fascinantes paisajes del Parc Nacional d’Aigües Tortes i Estany de Sant Maurici. Sus ríos, cascadas, pantanales, altas cimas, sus 200 lagos de variadas formas y colores, la gran riqueza animal y vegetal son razones suficientes para conocer este espacio natural protegido.
Otra buena razón para visitar Vall de Boi es disfrutar de las virtudes curativas y relajantes de sus aguas termales en el centro Balneario de Caldes de Boí, donde 37 fuentes de agua minero-medicinales con temperaturas que oscilan entre los 4 y 56 grados, están convenientemente acondicionadas para proporcionarte un excelente trato.
El magnífico relieve de Vall de Boi permite practicar muchos deportes en cualquier época del año. Esquí de montaña, escalada en hielo, raquetas de nieve, trineos con perros o motos de nieve en invierno. Para la práctica de esquí nada mejor que las pistas del Boí Taúll, con espacios bien delimitados y con una altura máxima de 2.750 metros en los Pirineos.
Escalada en la roca con distintas dificultades, ascensos, excursiones y senderismo en otras estaciones del año. Si estás dispuesto y preparado, te recomiendo recorrer andando los 40 kilómetros señalizados que unen todos los pueblos del valle.
Ya tienes información para decidir tu viaje. Nada más prepara las maletas, reserva aquí tu hotel y predispone tu cuerpo y mente a disfrutar de las delicias de Vall de Boi.