Visitar la Región de Véneto es una acertada elección para embriagarte de historia, arte, naturaleza, folklore y tradiciones gastronómicas. Las siete provincias que la integran: Venecia, Verona, Treviso, Bullino, Vicenza, Padua y Rovigo constituyen todo un desafío para la sensibilidad de cualquier viajero.
Véneto tiene la particularidad de integrar a su región pueblos que no por menos conocidos, deslumbran por su belleza natural y son el imán de millones de viajeros de todo el mundo.
Venecia, la capital de la Región de Véneto, te fascinará con su laberinto de calles y estrechos canales, sus suntuosos palacios, los numerosos vestigios de la gran riqueza que poseía como potencia marinera del Mediterráneo. Seguramente querrás hacer realidad el sueño de la tradicional “Gondolata”, un romántico paseo nocturno en góndola por sus canales y entre decenas de esas embarcaciones iluminadas dirigiéndose al Gran Canal para comenzar el itinerario. Una experiencia única que jamás olvidarás.
Venecia es además, la Piazza San Marcos como centro de la ciudad: aquí se encuentra la Basílica de San Marco, un lugar de visita obligada. Para tener una magnífica vista de Venecia y la Isla San Jorge, asciende a la torre del Campanello.
Cuando visites el Palacio Ducal, debes ir hasta las mazmorras pasando por el afamado Puente de los Suspiros y si hasta aquí creías que su nombre tenía una connotación romántica, te enterarás la muy contraria razón de esa denominación.
También puedes llegar hasta la Laguna de Venecia; conocer Murano y sus famosas piezas de cristal; la isla de Burano y su intensa luz ambiental, residencia de artistas y pintores.
Venecia es también conocida por su fiesta de Carnaval, el Festival Internacional de Cine, la Bienal de Arte, el Teatro la Fenice, su prestigiosa universidad y su grandiosa arquitectura.
La Región de Véneto no sólo tiene mar, también tiene montañas de gran belleza. En Belluno te sorprenderá la hermosa vista de los Alpes dolomíticos desde Cortina d´Ampezzo, famosa localidad de veraneo.
En Vicenza, la ciudad teatro del renacimiento, te asombrarán las villas y palacios que se encuentran diseminadas como en una escenografía de la realidad, es que aquí el genial Andrea Palladio dejó marcado su estilo arquitectónico.
Vicenza está a unos 60 kilómetros de Venecia y tiene un sector industrial muy activo, especialmente en joyería y vestimenta. Aquí se realiza tres veces al año la Exposición Internacional del Oro. En Vicenza nació Federico Faggin, a quien le debes el poder estar usando tu microprocesador: fue él quien lo inventó.
Cuando llegues a Padua, al norte de Italia, no podrás dejar de admirar el estilo gótico de la Basílica de San Antonio, que cada julio es visitada por miles de fieles de todas partes del mundo, para venerar a este santo del siglo XIII. También debes recorrer la Capilla de los Scrovegni que atesora los magníficos frescos de Giotto, uno de los pintores más importantes del renacimiento.
Padua es también conocida por su antigua y prestigiosa universidad, donde estudiaron Dante y Petrarca. Hoy cobija a estudiantes de todo el mundo y eso puedes notarlo al recorrer sus calles, pobladas de jóvenes de distintas nacionalidades.
Y no puedes dejar de descubrir Verona, la “ciudad de los enamorados”, que hiciera famosa Shakespeare con la historia de Romeo y Julieta. En Verona hasta tendrás la posibilidad de conocer el balcón por donde se asomaba Giulietta para ver a su enamorado.
Verona tiene un bello casco antiguo que se sitúa en derredor de la Piazza Bra, Piazza de las Yerbas y Piazza de los Signores. También debes conocer la Catedral di San Giorgio, San Zeno y Santa Anastasia construcciones de estilo gótico románico.
Como verás, Véneto es un acabado muestrario de mar, montañas, lagos, valles y los canales de Venecia. La poesía de su tierra y su carga histórica y cultural, constituyen su más grande patrimonio. Su gastronomía tiene variados matices que van desde Los Alpes al Mar Adriático; así lo demuestran los típicos platos italianos pero con el toque distintivo de un aceite de oliva del Lago di Garda, el queso de Verona, un buen vino de Vicenza, la polenta de Padua y el cautivante encanto de la gente del Véneto.
Debes darte el gusto de visitar Véneto y tomarte el tiempo necesario para disfrutarla, sentir cómo el tiempo es tu cómplice y te acompaña en cada rincón que conoces, grabándose vigorosamente en los caminos de tu alma. Si de sólo nombrarla uno se convierte en poeta. ¿Qué esperas para hacer tu reserva de hoteles?