Con una larga y dramática historia que no opaca su presente, Vilnius, capital de la República de Lituania, se recuesta románticamente a lo largo de las rápidas y serpenteantes márgenes del río Neris, justo en el empalme con el río Vilnia. En el sudeste de Lituania, que junto con Letonia y Estonia conforman las denominadas Repúblicas Bálticas y que juntas fueron parte activa de los grandes acontecimientos ocurridos en Europa, Vilnius fue en la antigüedad capital de un gran imperio con territorios que se extendían desde el Báltico hasta el mismo Cáucaso, incluyendo Polonia.
Desde el año 1991 Vilnius recuperó su independencia, hasta ese momento bajo el poder soviético, y al mismo tiempo floreció como una ciudad alegre, abierta, cosmopolita e internacional.
Fundada en el año 1323 por el gran Duque Gediminas, la mejor forma de conocer Vilnius es comenzando por conocer el castillo que éste hizo construir en lo más alto de la ciudad sobre una colina. Cuando asciendas a su torre de ladrillos rojos podrás regalarte una maravillosa vista de la ciudad. Los restos de un palacio medieval están justo al lado.
Vilnius constituye la representación perfecta de la unión entre lo antiguo y lo moderno. Esto se ve reflejado tanto en las construcciones como en el carácter de los habitantes, en el culto a las tradiciones pero también en el uso y aceptación de todo lo que la modernidad ofrece. La ciudad de Vilnius es también el mejor símbolo de la gema hallada en las costas del Báltico, pues es suave como el ámbar, misteriosa, divertida y bellamente adornada por bosques de pinos, que le confieren ese especial efecto verde esmeralda.
El centro de la ciudad de Vilnius gira en torno a la Plaza Katedros Aiksté, con un impresionante fondo conformado por la Catedral y la colina de Gediminas. El centro antiguo está incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, compuesto por el barrio de los tres castillos, a partir del núcleo central se extiende mediante un trazado medieval integrado por callecitas estrechas que sintonizan armónicamente con las construcciones existentes.
Dentro del Casco Antiguo de Vilnius puedes admirar más de 1500 edificios históricos, la mayoría de ellos de estilo barroco pero también hay arquitectura de estilo gótico, renacentista y art decó. En esta zona los lugares de interés que no debes dejar de recorrer y conocer son: la Catedral, la Universidad, el Rincón Gótico, el Portón de la Ausros, la Iglesia de San Pedro y San Pablo, el Parlamento, el Monte de las Tres Cruces y la Iglesia de Santa Ana, entre otros.
La enorme diversidad de influencias que recibió Vilnius a lo largo de su historia, la convierte en una ciudad ambigua pero dotada de un carácter y encanto únicos. Es también considerada la ciudad lituana más culta y donde se asientan la mayor cantidad de instituciones dedicadas a la educación, tales como la Academia de Ciencias, del Arte, de la Música, la Universidad de Vilnius, la Universidad Tecnológica, la Pedagógica y más de 40 institutos dedicados a la investigación.
En la parte moderna de la ciudad de Vilnius se asienta el mayor número de restaurantes y cafeterías, que crece día a día. La vocación de los habitantes por convertir a esta ciudad en la más hospitalaria de Europa se presiente donde llegues de visita y muy especialmente en sus bares y restaurantes.
Cuando decidas acercarte a alguno de ellos, estarás obligado a saborear el típico “cepelinai”, que consiste en una especie de masa con patatas y trocitos de queso, carne o setas acompañada por una salsa de cebolla, beicon y mantequilla. No temas brindar con el “gyra”, un vino de baja graduación alcohólica típico de Lituania.
En la zona nueva de la ciudad de Vilnius se encuentran el hermoso edificio del Ayuntamiento y el Museo de la Ocupación. En el reformado edificio del Centro de la Tolerancia se llevan a cabo importantes eventos de arte, culturales y políticos. La principal exposición es la conocida Jerusalén Perdida.
Recorrer Vilnius te resultará una fascinante aventura llena de cultura, historia, alegría y diversión. Cuando contemples los recuerdos que en ese viaje amorosamente atesoraste en tus maletas, el ámbar que decore algún preciado objeto será la joya que mejor represente tu paso por tan encantadora ciudad. Regálate un viaje único, reserva ahora tu hotel en Vilnius.