Cuando uno piensa en vacaciones, se le ocurren los típicos destinos, los lugares comunes. Sin embargo, hay lugares maravillosos y un tanto exóticos no tan lejos, que vale la pena descubrir.
Esta vez queremos presentarte una preciosa urbe medieval croata: Dubrovnik.
Se encuentra a orillas del Mar Adriático y sobre la ladera del Monte Srdj. La intensidad de la naturaleza, con el azul del mar, y la singular silueta de arquitectura local, imprimen una postal única en la retina de cada visitante.
Desde hace siglos, la ciudad de Dubrovnik ha sido escenario de distintos hechos históricos protagonizados por los normandos, los bizantinos y por Napoleón.
Dubrovnik también ha sufrido bombardeos en la guerra con Yugoslavia, durante los años noventa. 
El recorrido por la ciudad amurallada comienza en la Puerta Pile, donde se cruza el puente y comienza la calle Placa. Esta es la arteria principal que atraviesa del barrio antiguo hasta la puerta Ploce.
En realidad la ciudad de Dubrovnik data del siglo VII, pero a causa de un gran terremoto no han quedado edificios de esa época. Es por ello que hay un gran predominio del estilo barroco.
Unas pocas cuadras adentro, comenzarás a viajar en el tiempo. La calle Placa finaliza en la Plaza Luza, donde uno se topa con la impactante Torre del Reloj.
Desde aquí, no puedes dejar de visitar el palacio Sponza, que alberga un importante archivo histórico. También se destaca el Palacio de los Rectores, que con su impactante estilo gótico, ha sido la sede de gobierno.
En relación a la arquitectura religiosa, no puedes dejar de conocer la Catedral de Velika Gospa y la iglesia de San Blas.
En el ala izquierda de la Plaza Luza, la calle se transforma en una escalera que comienza a serpentear la ladera del Monte Srdj. Desde allí podrás maravillarte con preciosos atardeceres.
Hay un sector del casco antiguo en el cual la muralla da con el mar. Es aquí donde se concentran importantes iglesias. Entre ellas se destacan la de San Nicolás y la de San Sebastián. También podrás conocer a la sinagoga más añeja de Europa y un gran monasterio medieval.
Para recuperar las fuerzas durante la caminata, es ideal sentarse en los bares que rodean la plaza Luza. Uno de los más concurridos en el Gradska Kavana, donde se puede saborear lo mejor de la cocina local de Dubrovnik. También encontrarás puestos callejeros que venden calamares fritos y comida de paso. ¡Imperdible!
Por toda la historia que guarda en sus calles y edificios, la ciudad de Dubrovnik ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
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